"Con Dios me voy pero con él te dejo", así
se despedía cada tarde de su audiencia radial.
Hablar de la radio hispana en Estados Unidos es
hablar de Betty Pino. Conocida como "La Reina de la Radio" en Miami,
Pino fue para muchos simplemente Betty. Por lo menos para mi lo fue.
Una digna representación de la mujer que llega a un
país extranjero con ganas de salir hacia adelante. Durante décadas Betty fue la
madrina de muchos cantantes como Rocío Jurado, Julio Iglesias, Raphael y Juan
Gabriel.
El mismo Iglesias hizo público su pesar y tristeza
tras su partida. Grandes intérpretes de la música hispana han reconocido la
ayuda que Betty les brindó.
Su estrella brilla con su nombre en el Paseo de las
Estrellas de la emblemática Calle Ocho de la ciudad de Miami. Pero Betty, no
solo fue la madrina de tantos artistas sino que también lo fue de quienes
queríamos adentrarnos en el fascinante mundo de la radio.
Tuve la dicha de pasar por la gran escuela de las
ondas radiales teniendo como madrina a Betty. Un honor para las jovenes que
queríamos pasar largas horas y ganarlos la vida frente a los micrófonos.
Con solo 20 años y siendo aún una estudiante
universitaria, puse mis pies en la misma radio que Betty, teniendo desde el
primer día su bendición. Así fue por casi una década, donde no solo eramos
compañeras de trabajo sino también amigas.
Betty era una reina en todos los sentidos. Siempre
tenía una sonrisa y la mejor disposición para todos los que tuvimos el honor de
compartir con ella.
Quedan los mejores recuerdos, como la primera
"Paella Vegetariana" que comí en su casa, seguido de un
"suculento" helado de té verde. Después de enterarme que existía una
paella de ese tipo, y de haberme gustado, para mi sorpresa, no me quedó más
remedio que aceptarle tal helado cuyo sabor aún me sorprende. Y es que, como
excelente comunicadora, con su voz tan agradable me convenció a que lo probara.
Y me gustó.
Lo recuerdo con alegría, porque eso nos dejó Betty.
Gratos momentos, la mejor compañia y de seguro las mejores horas de la radio
hispana en Miami. De eso no hay duda. Que en Paz descanse nuestra querida
Betty, que se nos fue con Dios pero con el nos dejó.
Por
SARIMAR HERNÁNDEZ/CNN


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