MOSCU.- Por fin Edward Snowden se ha despertado esta
mañana sin el sonido de megafonía que anuncia las salidas de los vuelos de
Sheremetievo, el aeropuerto que el jueves abandonó como refugiado político tras más
de un mes como prisionero en su interior. "Ya ha elegido dónde vivir, lo
tiene resuelto", explicaba esta mañana su abogado, Anatoli Kucherena.
Su nueva vida ha empezado en algún lugar de la
región de Moscú, en "un sitio seguro" según el letrado, que no ha
querido dar más detalles. Sí ha dejado caer que se trata de una casa de
norteamericanos residentes en la capital rusa que se han ofrecido a ayudarle.
Tiene por delante 12 meses -los que dura el asilo temporal, con opción a
renovación- para integrarse, encontrar trabajo y aprender el idioma. Atrás
quedan cinco semanas varado en la terminal F, algo que le ha dejado
"agotado" y que su abogado definió como "estar en arresto
domiciliario, pero lejos de casa".
Al parecer, ya conoce el alfabeto cirílico, y en su
mesa de estudio se amontonan varias ofertas de trabajo. La última es de Pavel
Durov, el creador de la versión rusa de Facebook, que lo quiere en las filas de
programadores de VK para velar por la protección de datos. Las finanzas del
filtrador están maltrechas tras varios meses sin trabajar. De hecho, parte de
la ropa que lleva puesta se la ha regalado su abogado, pues Snowden llegó el 23
de junio a Moscú procedente de Hong Kong con muy poco equipaje.
Su principal protector fuera de Rusia, Julian
Assange, el fundador de Wikileaks, fue escogido el año pasado por RT, la cadena
internacional de noticias en varias lenguas impulsada por el Kremlin, para
presentar un potente programa de entrevistas. Por eso Kucherena no descarta
alguna aparición en televisión de Snowden, que ha recibido varias peticiones de
matrimonio de jóvenes rusas y ofrecimiento de alojamiento por parte de familias
del país.
Snowden ha renunciado a hacer más filtraciones,
cumpliendo así la única condición que le puso el presidente Vladimir Putin para
concederle el asilo. Pero los documentos que ya ha entregado a su entorno de
colaboradores no están sujetos a esa promesa "porque no los puede recuperar",
explicó Kucherena a los medios rusos. En todo caso, el buen perfil profesional
de Snowden como experto informático hace que su entorno sea optimista. Sólo la
aureola de luchador por la libertad que tiene en Rusia ya le valdría para
lograr un empleo, igual que la ex espía rusa Anna Chapman. Desde que fue
expulsada de EEUU hace un par de años ha trabajado para un banco, ha presentado
un programa en la televisión y ha posado para varias revistas. Recientemente,
ha vuelto a sonar su nombre al pedir matrimonio a Snowden a través de Twitter.
Hace unas semanas, su abogado le preguntó qué tipo
de chicas le gustaban. "Pero Anatoli, tengo novia, todavía la echo de
menos", respondió Snowden, que ha pasado más de un mes en Sheremetievo
leyendo literatura rusa y libros de historia del país.
Ha tenido tiempo de acabar 'Crimen y castigo', de
Dostoievsky, manteniendo la concentración pese a las constantes llamadas desde
megafonía que anunciaban vuelos a cualquier parte del mundo pero que él no
podía coger. Sí podrá volar pronto a Moscú su padre, Lon Snowden, cuya
invitación necesaria para expedir el visado ya está lista. Los medios rusos
esperan también la llegada de su novia, la sensual bailarina Lindsay Mills, que
aseguró en su momento sentirse "traicionada" tras la fuga de su
amado. El reencuentro será otro capítulo más de un 'culebrón' que ha traído de
vuelta los misterios de la guerra fría aderezados con esos toques de 'famoseo'
frívolo que tanto divierten a los moscovitas.


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