WASHINGTON.- España "necesita que las reformas
estén a la altura de los desafíos". Así arranca el análisis anual de la
economía española elaborado por el Fondo Monetario Internacional, que acaba de
ser difundido. El dictamen del Fondo es rotundo: España necesita muchas más
reformas. Digamos que hemos tocado fondo, pero que nos vamos a quedar aquí
abajo durante bastante tiempo.
¿Cuánto? Eso depende de muchos factores: de las
reformas, de la actitud de la Unión Europea, de la marcha de Estados Unidos y
China. Pero las previsiones del FMI son claras: es posible que el PIB esté
creciendo en la actualidad, y que vuelva a hacerlo en el cuarto trimestre del
año, como sostiene el Gobierno. Pero, en 2014, la economía tendrá crecimiento
cero, a medida que las nuevas medidas de ajuste entren en vigor. En 2015,
crecerá un paupérrimo 0,3%; en 2016, el 0,6%; en 2017, el 0,9%, y en 2018, el
1,2%.
Rebaja
las expectativas para 2014
El impacto sobre el empleo será devastador. El FMI
estima que el desempleo será del 27,2% este año y del 27% el que viene. En 2018
todavía se situará en el 25,3%. Y eso pese a un formidable desplome de la
población activa, es decir, de las personas en edad de trabajar que o tienen
empleo o están activamente buscando un puesto de trabajo. Este año, la
población activa caerá en un 1,2% debido, sobre todo, a la emigración. En 2014,
el 1%. Eso significa, si se toman los datos de la Encuesta de Población Activa
(EPA) que en estos dos años cerca de medio millón de españoles o inmigrantes
legales en edad de trabajar se van a ir del país. Entretanto, el precio de la
vivienda, que ya caído un 33%, deberá hacerlo otro 15%.
El FMI, así pues, vuelve a rebajar las expectativas
para España. Los datos del PIB para 2013 y 2014 son iguales que los difundidos
en junio, cuando el Fondo recortó sus previsiones para el próximo ejercicio de
un crecimiento del 0,7% al 0%. Pero incluso en 2018, en abril pasado, la
institución preveía un crecimiento seis décimas superior al que ahora estima.
Todo esto plantea una serie de cuestiones. La más
obvia es cómo crear empleo cuando el PIB no crece ni al 1%. Para ello, el Fondo
sugiere reforzar la reforma laboral, de modo que las empresas deben tener más
flexibilidad para ofrecer reducciones de jornada y salarios u otras medidas que
les permitan ganar músculo sin aumentar un desempleo "inaceptablemente
elevado".
En esas medidas laborales, el FMI cree que sería
beneficioso para España un pacto social en el que los empresarios se
comprometan a aumentos de la contratación a cambio de recortes salariales que
podrían ser hasta del 10%.
Esas medidas deberían ir acompañadas de una
reducción de las contribuciones de las empresas a la seguridad social y de un
aumento del IVA dos años después de los recortes salariales.
Asimismo, el organismo cree que el actual sistema de
pensiones es insostenible. Y el sistema de déficit público de las autonomías
presenta problemas de credibilidad.
Liberalización
e incentivar consumo
No acaban ahí los problemas de España. La pérdida de
competitividad se ha reducido debido a la caída de los salarios y del empleo,
lo que ha llevado a que los ingresos disponibles de las familias hayan
descendido un espectacular 11,4% en apenas cinco años. Pero la inflación de los
bienes y servicios sigue siendo muy superior a la europea, y no hay signos de
que esa brecha se esté reduciendo. ¿La solución? Más liberalización.
Las familias tienen, así pues, menos dinero. Y saben
que las cosas no van a mejorar. El FMI explica que los consumidores españoles
son muy "ricardianos", en referencia al economista británico del
siglo XIX David Ricardo. Eso significa que anticipan la situación económica, en
este caso, la futura reducción de sus ingresos. Como consecuencia, están
consumiendo menos. Eso, a su vez, lastra el crecimiento.
Otro problema es que las familias continúan
endeudadas hasta niveles inasumibles. Por ello, el FMI propone abrir un debate
acerca de la conveniencia de permitir suspensiones de pagos, de modo que sea
más fácil liquida deudas.
¿Las cosas buenas? La más obvia es lo que el informe
no dice: España no ha caído al abismo. Eso sí, sigue en el borde del
precipicio. La mejoría más evidente es en la balanza por cuenta corriente,
donde España parece tener ya un superávit estructural, es decir, sin que
importe el ciclo económico. A eso se añade la relativa estabilización de los
bancos. En ese segundo punto, sin embargo, los riesgos distan de haber
desaparecido.
Por
PABLO PARDO/El Mundo

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