Fui al cine a ver la película de Huchi, “El Teniente
Amado García Guerrero”. Es un documento fílmico interesante y como tal tiene
que ser ponderado y reconocido el esfuerzo de sus productores.
No puede nadie pensar que se trata de una gran
producción cinematográfica, pero tiene buen ritmo, mantiene el interés del
espectador y se distancia en mucho de las comedias de televisión que aquí
suelen llamar “películas”.
Fui a verla con mi nieto Pedro Augusto, que al mismo
tiempo es bisnieto de uno de los complotados en la muerte de Trujillo que
resultó herido en el ajusticiamiento, Pedro Livio Cedeño… Pedrito, orondo,
quiso esperar que yo viniera de España para ver la película conmigo y le
explicara cada cosa en vista de que su padre está aquejado de salud.
Ese detalle conllevó para mí un esfuerzo adicional
porque a sus 10 años el nieto tiene mucha referencia de la heroicidad del
bisabuelo, y el atentado para matar a Trujillo forma parte de la historia
íntima de su familia paterna.
Para su entendimiento, algunos detalles de la
película resultaron confusos. La personalidad desdibujada de Trujillo, por
ejemplo, le llamó mucho la atención, y al finalizar la película me llegó un
aluvión de preguntas que me impusieron interpretaciones sobre interioridades de
la filmación que ignoro por completo. Pero sobre la historia del dictador, su
personalidad, sus perversidades, sus crímenes, sus robos… le expliqué muchas
cosas.
¿Tenía Trujillo la personalidad esquizofrénica y
ridícula que se proyecta en el film…? Claro que no. Con el agravante de que la
historia no se puede descontaminar. Las cosas son como son, no como uno
quisiera que sean.
No era un mequetrefe…
El dictador era cruel, asesino, impiadoso con sus
enemigos… Pero su personalidad distaba mucho del mequetrefe desquiciado que
pinta la película. Trujillo fue un hombre elegante, siempre bien aliñado, de
gran personalidad, esbelto y de porte distinguido.
Nada que ver con este
regordete de voz afeminada que estallaba en cólera sin razón y que chillaba
como un loco lanzando improperios a diestra y siniestra. El tono de voz de
Trujillo era chillón y grave, que no afeminado… La historia de Trujillo,
incluido el episodio que condujo a su muerte en la carretera de San Cristóbal,
está llena de acontecimientos que demuestran su valor personal y militar. En la
película de Huchi, incluso, se mantiene fiel la versión de que el dictador aún
herido de muerte enfrentó a sus atacantes.
La película desdibuja por completo la recia
personalidad de un hombre que gobernó a sangre y fuego por más de 30 años, que
se rodeó de las mentes más lúcidas de su época y que demostró habilidades para
dirigir un país de característica rural en la primera mitad del siglo XX. Ese
mequetrefe que sale en la película no habría gobernado la República Dominicana
ni un solo día en ninguna época .
Mucho menos haberse erigido en ley, batuta y
constitución durante 30 años en una sociedad díscola que ha ejecutado cuatro
magnicidios en su corta historia.
…Y el teniente Amado
La historia del temiente Amado García Guerrero es
bastante fiel. Presenta a un joven militar de comprobado valor que desafió la
dictadura desde el núcleo más íntimo del gobierno y jugó un rol determinante en
la ejecución del atentado que descabezó la dictadura.
Es resaltante la actuación del actor que encarna el
personaje… Pero quien realmente se luce en la película es el actor que
personifica al cruel jefe del Servicio de Inteligencia Militar, John Abbes
García
Igual reconocimiento debe merecer el actor que hace
el papel del Capitán Andújar, mano derecha de Abbes y enemigo jurado del
teniente García Guerrero, un sádico oficial del SIM que, aunque no se documenta
su existencia en la vida real, bien pudo haber sido cualquiera de los
tantísimos torturadores de la 40. La película de Huchi no es como para ganar un
Oscar de la Academia Cinematográfica de Hollywood, pero como documento
histórico hace justicia a un auténtico héroe nacional.
¡…Hay que verla!

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