Un año de gobierno
de un país en crisis permanente en todos los órdenes, no puede ser
evaluado en 500 palabras. Pero si lo hiciéramos deberíamos decir, recurriendo a
frases un tanto gastadas, que este cuarto mandato del Partido de la Liberación
Dominicana que encabeza Danilo Medina, tiene más luces que sombras, contrario
al de su antecesor, que tuvo muchas sombras y muy pocas luces, si tomamos en
cuenta la cantidad de recursos que manejó y lo poco o nada que hizo, más que
permitir la corrupción y el derroche a manos llenas.
El de Danilo es un gobierno con un rostro más humano
por su cercanía con la gente que menos puede, donde suele acudir con un sentido
solidario aunque sea mínimo. Pero en un país donde predominan 22 familias y
donde los empresarios reciben más de cien mil millones de pesos anales en
exenciones fiscales, sin contar el contrabando y la evasión fiscal, y donde la
corrupción se lleva alrededor de otro cien mil millones de pesos sin que nadie
sea sometido a la justicia, es poco lo que puede hacerse a menos que no se rompa con el modelo de
impunidad y privilegios imperante. (Que es lo que nunca se ha hecho y parece
que Danilo no hará).
Danilo encontró, como él mismo dijo, un maletín
creyendo que era un tesoro, pero al abrirlo encontró facturas por pagar,
algunas de las cuales eran suyas por los 50 o 60 mil millones que Leonel invirtió para imponerlo en la
Presidencia para evitar situaciones difíciles junto a sus colegas de
francachela.
Con un déficit fiscal rondando los 200 mil millones
de pesos y una deuda sobrepasando los 25 mil millones de dólares, reflejándose
en el sistema eléctrico, el aparato productivo, en los hospitales, el
transporte público, etc., más el compromiso de “no mirar hacia atrás” ni
lanzarle ladrillos al pasado, es difícil salir adelante.
Por JUAN TAVERAS HERNÁNDEZ
El autor es periodista


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