Francisco inicia su ofensiva contra los conservadores

CIUDAD DEL VATICANO.- Un Papa que confiesa que nunca ha sido de derechas y que llama a no obsesionarse con la doctrina tenía que empezar a meterle mano al sector más carca de la curia para tratar de neutralizarlo. Y eso es lo que Francisco ha comenzado a hacer hoy, con dos importantes nombramientos dirigidos fundamentalmente a quitar poder a los conservadores en el Gobierno central de la Iglesia.

Así, el arzobispo Beniamino Stella ha sido designado por el Pontífice nuevo responsable de la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los seminaristas y sacerdotes.

Stella, de 72 años, fue nuncio en Cuba y en Colombia, presidía hasta la fecha la Pontifica Academia Eclesiástica y sustituye en el cargo al cardenal Mauro Piacenza, de 69 años, designado hace tres años.

Asimismo, el Vaticano ha anunciado la sustitución del arzobispo croata Nikola Eterovic, hasta la fecha secretario del Sínodo de Obispos, que deja su cargo tras nueve años al arzobispo italiano Lorenzo Baldisseri, de 73 años, que ejercía de Secretario de la Congregación de los Obispos.

El primero de los nombramientos supone la salida del cardenal Mauro Piacenza como máximo responsable de la Congregación para el Clero, el 'ministerio' vaticano que se ocupa de los seminaristas y sacerdotes de todo el mundo. Piacenza, un genovés de 69 años, es discípulo del cardenal ultraconservador Giuseppe Siri y está considerado un hombre próximo a Tarcisio Bertone, el polémico secretario de Estado de Benedicto XVI que el próximo 15 de octubre dejará ese cargo. Al frente de la Congregación del Clero Francisco quiere en lugar de Piacenza al arzobispo Beniamino Stella, un prestigioso diplomático y hombre en el que el Papa confía plenamente.

El otro cambio de sillas también está dirigido a restar influencia al sector conservador de la curia y tiene como protagonista al arzobispa croata Nikola Eterovic. Después de nueve años largos ocupando el cargo de secretario del Sínodo de obispo, Eterovis será sustituido en ese puesto por el arzobispo italiano Lorenzo Baldisseri, secretario del Colegio Cardenalicio y también una persona de confianza del Francisco. El Papa, que desde el principio de su pontificado hace solo seis meses ha dejado clara su apuesta por una Iglesia más colegial y democrática, está decidido a reformar en ese sentido el Sínodo de obispos. "Quiza es tiempo de cambiar la metodología del sínodo, porque la actual me parece estática", asegurá en la famosa entrevista a la revista jesuita 'Civlitá Cattolica'.

Tras abandonar su cargo al frente de la Congregación para el Clero, el cardenal Piacenza asumirá el de Penitenciero Mayor, un cargo centrado en el uso de las indulgencias y que hasta ahora desempeñaba el cardenal portugués Manuel Monteiro de Castro. Eterovic, por su parte, será el nuevo nuncio en Alemania.

El veterano y prestigioso vaticanista Marco Tosatti no dudaba ayer en calificar dichos cambios de "terremoto en la Curia, asegurando que se trata de la primera gran reforma en el Gobierno central de la Iglesia que Francisco realiza, más allá del reciente nombramiento del arzobispo Pietro Parolin como nuevo secretario de Estado en sustitución del cardenal Tarcisio Bertone.




Por IRENE HERNÁNDEZ VELASCO/El Mundo

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