NUEVA YORK.- Silvestre nunca ha estado preso o
detenido por delito alguno, pero la orden de deportación que pesa en su contra
significa que debe vivir las 24 horas con un grillete electrónico en el
tobillo, un aparato que le causó bastantes aprietos cuando tuvo que
explicárselo a su hijo de 9 años.
“Al principio trataba de mentirle. Me preocupaba que
pensara lo peor, que soy un asesino o un prófugo buscado por algo como robar, o
matar. Lo notaba triste.”, contó Silvestre. “Al final le dije la verdad: que no
nací aquí y que él sí nació aquí y que en este país es delito a veces estar
aquí para los que no nacimos. También le dije que estoy tratando de llegar a un
arreglo y que si no sirve tendremos que irnos a México”.
El grillete electrónico que usa Silvestre, una de las
medidas de control utilizadas por el Servicio de Inmigración y Aduanas
ICE, lo llevan actualmente más de 23,000
personas como alternativa a la detención en un centro para inmigrantes. El aparato, que se coloca alrededor del
tobillo, tiene un sistema de GPS incorporado que permite a ICE controlar cada
movimiento de la persona monitoreada.
Abogados que representan a inmigrantes que han
utilizado o utilizan este grillete señalan que tiene sus pros y sus contras.
“Nuestros clientes se quejan de que es un estigma, de que se sienten criminales
y de que sólo pueden viajar o moverse en un radio de espacio”, afirma la
abogada de inmigración María de la Luz Hernández. “Pero también es preferible a
estar detenidos en un centro de ICE”.
Tiene otra ventaja: es más barato para el inmigrante
que el pago de una fianza, ya que su uso no le cuesta nada económicamente
hablando.
Por su parte grupos de derechos humanos insisten en
que el uso de estas alternativas es preferible a la detención, ya que es más
humano y cuesta menos al Gobierno. El costo por persona del programa ATD
(Alternativas a la detención) es de US$22 por día, mientras que tener a las
personas detenidas cuesta un mínimo de US$150 al día por persona. Por el momento,
el programa de alternativas se aplica a una minoría, generalmente personas sin
delitos y con lazos en la comunidad.
El
Gobierno federal gasta US$5 millones por día en detener a inmigrantes, mientras
que el presupuesto de ATD es de US$96 millones para todo el año.
Para Silvestre, es embarazoso mostrar el grillete en
su trabajo, pero como no labora en un local sino en locación arreglando gabinetes
de cocina, se las arregla bien con la comprensión de su supervisor inmediato.
“Los jefes de más arriba no lo saben”, dice, agregando que sin embargo, el
grillete es muy preferible a la otra alternativa: estar detenido.
“No podría trabajar y entonces, cómo va a vivir mi
familia. Mi esposa trabaja part-time pero no gana lo suficiente. Tenemos dos
hijos, el niño de 9 y la niña de 4. Obviamente prefiero estar con mi familia”,
dijo. Silvestre también debe reportarse cada semana a una oficina de ICE en la
ciudad más cercana a su residencia en el sur de California, lo que le consume
unas tres horas cada martes.
Grupos comunitarios alegan que hay alternativas que
son mejores que la detención y también que el uso de los grilletes. El proyecto
de ley de reforma migratoria que aprobó el Senado contiene un cambio de énfasis
para permitir más programas alternativos comunitarios que han tenido éxito en
el pasado.
El programa ATD (ISAP II) es administrado bajo
contrato por una compañía privada llamada Behavioral Interventions Incorporated
que pertenece a GEO group, una de las empresas de detención privada más grandes
del mundo y que tiene contratos millonarios con el Gobierno de Estados Unidos.
Por
PILAR MARRERO/La Opinión


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