NUEVA YORK.- Ha ganado un Pulitzer, enseña a
escribir inglés a nativos en MIT y sus relatos salpicados de español han sido
aclamados en Estados Unidos. Pero Junot Díaz, quien llegó de la República
Dominicana a los 6 años, afirma que nunca ha dejado de sentirse inmigrante.
Y la reforma a las leyes de inmigración le parece
una idea tan romántica como la resurrección de Cristo.
"No soy un creyente así que, ¡no sé!",
dijo en tono escéptico el escritor en una entrevista reciente con The
Associated Press.
"Ojalá (Cristo) llegue para quienes creen en
él. Y (con la reforma migratoria) es lo mismo", añadió. "No he visto
mucho ni de nuestra conducción política ni de nuestro presidente. No he visto
nada que me lleve a creer... No sé, cuando lo vea lo creeré. Sólo puedo decir
que lo que he visto más concretamente es una inmensa hostilidad hacia los
inmigrantes y un inmenso irrespeto por todo lo que hacemos por este país".
Díaz, laureado con el Premio Pulitzer de Ficción en
el 2008 por la novela "La breve y maravillosa vida de Óscar Wao" y
quien enseña redacción creativa en el Instituto Tecnológico de Massachusetts,
promociona su libro más reciente, "Así es como la pierdes", una
colección de cuentos sobre amor, sexo y desamor, varios de ellos protagonizados
por el joven inmigrante dominicano Junior.
"No estoy seguro que alguien deja de ser un
inmigrante. Yo ciertamente nunca dejé de serlo", dijo Díaz. "Creo que
la gente tiene muy poca experiencia sobre la vida íntima de los inmigrantes y
sobre la realidad de la inmigración. Tenemos muchos mitos al respecto, y cómo
nos encantan nuestros mitos. Damos por sentado que la inmigración es una
deficiencia que puede superarse, que uno logra un extraño avance al despojarse
de esta ineptitud para alcanzar una suerte de pureza nacional".
El autor de 44 años expresó que la premura por
"superar al inmigrante" es un reflejo de cuánto incomodan a todo el
mundo los inmigrantes y el proceso de inmigración, y que eso se refleja incluso
en un término que encuentra "desaliñado": "spanglish".
A una pregunta sobre lo que algunos académicos ven
como la deformación del español en Estados Unidos, dijo que esa es una polémica
que no le interesa tanto como el hecho de que hoy la nación norteamericana
posee una comunidad masiva de hablantes bilingües en español e inglés que se
renueva constantemente con la llegada de nuevos inmigrantes de un modo nunca
antes visto.
"¡Y la capacidad de la comunidad latina de
tomar prestado del vocabulario de los otros! Tenemos colombianos influenciados
por (el modo de hablar de los) venezolanos, en Estados Unidos. Tenemos salvadoreños
influenciados por puertorriqueños, mexicanos... Tenemos múltiples versiones del
español y creo que cada vez los hablamos con mayor fluidez", destacó con
fascinación.
Pero "desafortunadamente", añadió,
"esto también ha producido una gran consternación: hay gente que es adicta
a la fórmula de pureza nacional".

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