NUEVA YORK.- Temerosa de que la economía vuelva a
recaer, la Reserva Federal no se atreve a retirar todavía su último programa de
estímulo. El comité responsable de la política monetaria anunció este miércoles
que no reducirá ya sus multimillonarias compras mensuales de bonos, en contra
de lo que esperaban la mayoría de los inversores.
El banco central de Estados Unidos dice que ve
"una mejoría en la actividad económica y en las condiciones del mercado
laboral" en el último año, pero "ha decidido esperar más pruebas de
que el progreso es sostenido" antes de reducir sus compras de bonos. El
comunicado tras su reunión de dos días indica preocupación por los recortes
públicos y el ritmo de creación de puestos de trabajo pese al aumento del
consumo y de la inversión privada. "Las condiciones en el mercado laboral
todavía están lejos de lo que todos querríamos ver", dijo también Ben
Bernanke, el presidente de la Reserva Federal, en rueda de prensa.
Wall Street reaccionó con entusiasmo a la noticia.
El índice S&P se disparó a su récord histórico tras el anuncio, por encima
de los 1.700 puntos. El euro se apreció hasta llegar a 1,35 dólares por cada
unidad europea.
La Reserva Federal seguirá con sus adquisiciones de
unos 63.000 millones de euros al mes, tal y como hace desde que en diciembre de
2012 empezó la actual ronda de compra de bonos del Tesoro y títulos
hipotecarios. Antes de este último plan, en los anteriores cinco años de
crisis, la Fed adquirió en total más de dos billones de euros en estos bonos.
En 2008, llegó a comprar más 75.000 millones de euros al mes en medio del
pánico financiero tras la quiebra de Lehman Brothers. En total, ya supera los
dos billones y medio de euros en compras de estos bonos desde el comienzo de la
crisis.
Bernanke explicó que la política de la Fed está
"condicionada por los datos", aunque si las condiciones lo permiten
podría reducir las compras "posiblemente al final de este año".
"No hay ningún calendario fijo", dijo el gobernador, pese a que el
plan es retirar las compras de aquí a mediados del año que viene. En junio,
dijo que era partidario de suspender las compras cuando el paro bajara al 7%.
Este miércoles no quiso reafirmarse en este objetivo. "No hay ningún
número mágico", dijo Bernanke ahora que el desempleo está en el 7,3%.
Bernanke está incumpliendo su calendario por la
división entre los gobernadores y la inquietud de algunos sobre la fortaleza de
la recuperación. Entre los más cautos a la hora de retirar las ayudas extra a
la economía está la vicepresidenta y favorita para sustituir a Bernanke a
partir de enero, Janet Yellen. En julio, cuando se celebró la última reunión de
política monetaria, los gobernadores aún estaban divididos sobre la
conveniencia de retirar ya el estímulo, según el resumen hecho público. La
próxima reunión sobre política monetaria será el 29 y 30 de octubre.
A diferencia del Banco Central Europeo, la Reserva
Federal no sólo debe vigilar la subida de precios, sino también ajustar sus
políticas para que contribuyan a reducir el desempleo. La compra de bonos es
uno de los pocos instrumentos que le quedan al banco central de Estados Unidos
para seguir ayudando a la economía ya que los tipos de interés ya no se pueden
bajar más, cercanos a cero. Bernanke, se comprometió a no tocar los tipos al
menos hasta que el paro bajara al 6,5% de la población activa. La tasa está
ahora en el 7,3%, según el dato de agosto, el mejor en casi cinco años, aunque
vaya acompañado de la mala noticia de la bajada de la población activa (está en
su nivel más bajo desde 1978).
La reunión de este miércoles también era la primera
vez en que la Reserva Federal daba previsiones sobre 2016, cuando cree que
Estados Unidos habrá vuelto por completo a la normalidad con un crecimiento del
PIB entre el 2,2 y 3,5% y un desempleo entre el 5,2 y el 6%. Entonces el banco
ya podrá a volver a preocuparse de la subida de precios y considerará tipos de
interés más alto.
Ahora el plan actual de compras para que bajen los
tipos de interés a largo plazo parece haber funcionado. Los de los bonos a 10
años del Tesoro americano están por debajo del 3% y los de las hipotecas
también están a mínimos, lo que ayuda a la recuperación de la economía, pero
también puede crear nuevos incentivos para que la población se endeude más como
sucedió antes del estallido de la crisis hipotecaria en 2007.
Interrogado sobre si podía haberlo hecho mejor desde
la quiebra de Lehman Brothers, Bernanke dijo: "Me arrepiento de muchas
cosas… Hicimos lo que pudimos".
Por
MARÍA RAMÍREZ/El Mundo

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