"Cuando el proceso de eliminación de armas
químicas entre en su fase operativa, será necesario asegurar los lugares donde
serán destruidos. La parte rusa está dispuesta a tomar parte en la vigilancia
de estos lugares", propuso el vicecanciller ruso durante la exposición
'Russian Arms Expo 2013'.
El canciller ruso, Serguéi Lavrov, y el secretario
de Estados de Estados Unidos, John Kerry, acordaron un plan de desarme para
Siria, tras la matanza de 1.400 personas con gas sarín el 21 de agosto pasado.
Como parte de lo acordado, Al Assad se unió a la Convención sobre Armas
Químicas.
El ministro ruso de Defensa, Serguéi Shoigú, declaró
que las tropas rusas podrían participar en el traslado y la destrucción del
arsenal químico de Siria.
Este jueves se conoció la postura china, otro de los
grandes aliados de Damasco –además de Moscú-. Se supo que el gigante asiático
apoya la iniciativa de los Estados Unidos de firmar una resolución vinculante
contra Siria, algo a lo que Rusia se opone.
Esto implica lo que proponían especialmente los
Estados Unidos y Francia, de incluir el Capítulo VII de la Carta de Naciones
Unidas, para la implementación de la fuerza en caso de no ser cumplidos los
requisitos que se le impongan a Bashar al Assad.
Esto, sin dudas, le da un giro inesperado al
tratamiento del conflicto sirio, que provocó una marcada división entre los
países de Oriente y los de Occidente. Sobre todo, entre Washington y Moscú.
En esa línea,
el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y su homólogo chino, Wang
Yi, están de acuerdo sobre la necesidad de una resolución vinculante del
Consejo de Seguridad de la ONU para el desarme de armas químicas de Siria,
según anunció este jueves un funcionario estadounidense.


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