Casi 24 horas después de derrumbarse el techo de un
centro comercial en la capital de Letonia, Riga, el número de muertos no deja
de aumentar y los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros
en busca de víctimas o supervivientes.
De acuerdo a los últimos datos difundidos por el
portal informativo letón Delfi.lv, las víctimas mortales ascienden ya a 47,
aunque se teme aún haya gente atrapada bajo los restos del edificio, un
supermercado construido hace apenas dos años y situado en el barrio de
Solitude.
La tragedia comenzó a fraguarse a última hora del
jueves, cuando se produjo un primer derrumbe del techo, que se desplomó sobre
los clientes, y los servicios de socorro fueron avisados.
Eran aproximadamente las 18.00 hora local (16.00
gmt), un momento en que numerosos habitantes de Riga se dedicaban a hacer sus
compras después de su jornada laboral.
Las primeras noticias no apuntaban a una gran
catástrofe, pero una vez que se encontraban en el lugar de los hechos los
equipos de rescate y bomberos, se produjo un segundo derrumbe de una pared que
alcanzó de lleno a los grupos de salvamento.
Entre los muertos confirmados hay tres bomberos,
según los servicios de emergencias, así como cuatro trabajadores del
supermercado "Máxima", mientras cerca de una treintena de heridos
siguen ingresados en los hospitales.
Se trata del suceso más trágico ocurrido en Letonia
desde que el país báltico -que es miembro de la Unión Europea y de la OTAN
desde 2004- obtuvo la independencia de la Unión Soviética en 1991.
Las autoridades letonas han decretado tres días de
luto nacional en señal de respeto por las víctimas de la catástrofe.
Los servicios de emergencias siguen trabajando a
destajo para rescatar a posibles supervivientes y se ha montado un hospital de
campaña para tratar a los heridos en el mismo lugar.
Enormes grúas pueden verse levantando grandes piezas
del techo derrumbado, y la zona afectada por el desplome abarca unos 500 metros
cuadrados.
"La superficie de los trabajos de rescate es
extremadamente amplia, y las labores de desescombro se llevan a cabo muy
despacio y con mucho cuidado, porque las estructuras derrumbadas recuerdan un
castillo de naipes. Levantar un bloque de hormigón puede provocar la caída de
otros", explicó a la televisión letona la portavoz de los servicios de
rescate, Inga Vetere.
Los servicios de emergencias señalan que la mayoría
de las víctimas de la tragedia tenían entre 25 y 40 años.
Una empleada de Máxima que declinó identificarse
dijo a Delfi.lv que tres de sus amigas estaban en el centro cuando se hundió.
"Justo estaba hablando con ellas ayer, y ahora
se han ido". "No puedo creerlo", se lamentaba.
Larisa, una habitante local desde cuyo piso puede
verse el centro comercial, se mostraba incrédula ante el panorama apocalíptico.
"Es terrible. Quién podría creer que esto iba a
ocurrir. Era la hora en que la gente termina de trabajar, por lo que siempre
está lleno. No puedo creerlo, por mucho que lo miro, no lo creo",
señalaba.
En los alrededores, algunas personas aguardan aun
para tener noticias de sus familiares o amigos que pueden estar atrapados bajo
los escombros, mientras se ha montado un servicio de ayuda psicológica.
La cadena de supermercados Máxima informó de que,
tras la catástrofe, va a inspeccionar cada una de sus tiendas en Letonia. La
compañía también ha dicho que pagará compensaciones a las víctimas, según su
director general, Gintaras Jasinskas.
El jefe adjunto del Servicio Estatal de Bomberos y
Rescate, Normudn Plegermanis, apuntó durante la madrugada que la estructura
sufría nuevos derrumbes cada cierto tiempo.

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