NUEVA YORK.- Los neoyorquinos en riesgo de ejecución
hipotecaria por la entidad bancaria JP Morgan Chase, a consecuencia de la
crisis financiera de 2008, recibirán medidas de alivio para mantener sus casas,
en base a un acuerdo judicial anunciado por la Fiscalía General de Nueva
York.
La institución bancaria deberá pagar US$1,000
millones al estado por la venta de valores de baja calidad respaldados por
hipotecas. De los cuales deberá desembolsar US$613 millones en efectivo y cerca
de US$400 millones en alivio para consumidores neoyorquinos que compraron estos
valores entre 2005 y 2008, incluyendo modificaciones de hipotecas para los
propietarios de viviendas en riesgo de ejecución.
Este anuncio es parte de un acuerdo de alcance
nacional logrado por el Departamento de Justicia por el que JP Morgan Chase
deberá pagar US$13 mil millones en total —US$4.5 mil millones para los
afectados— lo que supone la cantidad mayor que tendrá que desembolsar una
corporación por malas prácticas en la historia de Estados Unidos.
El anterior récord fueron los US$4,000 millones que
British Petroleum tuvo que pagar por el derrame de petróleo que causó una de
sus plataformas en el Golfo de México.
"El acuerdo de hoy (por ayer) es una gran
victoria en la lucha para hacer rendir cuentas a aquellos que causaron la
crisis financiera", dijo el fiscal general de Nueva York, Eric
Schneiderman. "Nos negamos a permitir que los fraudes sistémicos que
dañaron a muchos propietarios e inversionistas de Nueva York simplemente se
olviden".
Antecedentes del caso
El convenio resuelve una demanda presentada por
Schneiderman, en octubre de 2012, contra JP Morgan y algunas de sus entidades
subsidiarias, alegando fraude bajo la ley Martin en empaquetado y venta de
valores respaldados por hipotecas residenciales.
Como parte del acuerdo global, la entidad reconoció
que hizo serias tergiversaciones materiales al público sobre numerosas
transacciones de estos valores.
Se demostró que, en un número de ocasiones, los
empleados de la entidad sabían que los préstamos en cuestión no cumplían con
sus propias normas y no eran apropiados para la titulación, pero permitieron
que los préstamos fueran titulizados —y que se vendieran los valores— sin
revelar esta información a los inversionistas.
Las organizaciones comunitarias neoyorquinas
recibieron este anuncio como un gran paso para que aquellos en riesgo de perder
sus casas empiecen a recibir ayudas reales.
"Esta es una victoria increíble para los
propietarios de Nueva York, decenas de miles de los cuales han estado luchando
para negociar sus propios acuerdos con los bancos, muchos de ellos con poco
éxito", declaró Christie Peale, directora ejecutiva del Centro para los
Vecindarios de Nueva York.
Por
JUAN MATOSSIAN/Edlp


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