ROMA, Italia.- La ruptura entre Silvio Berlusconi y su delfín,
Angelino Alfano, ya es oficial. La prueba está en que Alfano y sus seguidores
han decidido hoy firmar el divorcio formal con Berlusconi y no sumarse a Forza
Italia, el viejo partido con el que Il Cavaliere entró en política hace 20 años
y que hoy ha refundado en plan novedad.
Técnicamente no es una escisión porque Alfano y los
suyos (cinco ministros, unos 30 senadores y unos 25 diputados) seguirán
perteneciendo al grupo parlamentario de centro derecha Pueblo de la Libertad,
el mismo al que pertenece Berlusconi. Pero serán el movimiento Nuevo
Centroderecha, irán por libre, funcionaran autónomamente y, sobre todo,
apoyarán la supervivencia del Ejecutivo de coalición que lidera Enrico Letta.
Berlusconi pierde de ese modo definitivamente su batalla para tratar de hacer
caer al Ejecutivo.
La ruptura entre Il Cavaliere y Alfano comenzó a
fraguarse el pasado 2 de octubre cuando, agobiado por sus problemas judiciales
y en pleno proceso para ser expulsado del Parlamento tras ser condenado de
manera definitiva por fraude fiscal, Berlusconi trató de echarle un pulso al
gobierno de Enrico Letta y precipitar su caída como represalia por no ayudarle.
Sin embargo Il Cavaliere se encontró con una auténtica rebelión interna
encabezada por Alfano y que, en nombre de la estabilidad y de la
responsabilidad política, se negaba a hacer caer al Gobierno.
La revuelta fue tan amplia que Berlusconi decidió en
el último momento apoyar la supervivencia del Gobierno antes que enfrentarse al
colosal ridículo de ser derrotado por sus propios compañeros de filas. Desde
entonces Berlusconi y Alfano han tratado de poner paños calientes a su
relación. Pero no han funcionado. Al revés. El próximo día 27 de este mes el
pleno del Senado está llamado a votar la expulsión de Il Cavaliere del
Parlamento, y todo indica que a sus señorías le darán la patada.
Cruce
de amenazas
Berlusconi ya ha reaccionado con nuevas amenazas de
hacer caer el Gobierno. Pero de nuevo se ha topado con la oposición de su ex
delfín y de quienes le secundan. "Estoy aquí para llevar a cabo una
decisión que nunca habría pensado que llevaría a cabo: no sumarme a Forza
Italia", ha dicho Alfano, que hoy no ha asistido al Congreso del partido
en el que se ha decidido el regreso de Forza Italia. "Mi decisión nace del
hecho de que en estas semanas me han demostrado que dentro denustro movimiento
políticohan prevalecido las fuerzas más extremas", indicaba en relación a
los planes de hacer caer al Gobierno y anunciando el nacimiento de su propio
grupo parlamentario: Nuevo Centroderecha.
La ruptura de Alfano y de Berlusconi, sin embargo,
será sólo a medias. Alfano ya ha dejado claro que, a excepción de su empeño por
tumbar al Ejecutivo de Enrico Letto, apoyarán a Berlusconi en casi todo lo
demás. "Estamos junto a Berlusconi y seguiremos apoyándolo siempre,
empezando por su reivindicación de una Justicia más justa", señalaba. Por
su parte Berlusconi, en su intervención esta mañana en el congreso de su
partido, ha definido como "dolorosa" la marcha de Alfano, considerado
un auténtico 'traidor' por muchos de sus lugartenientes. Pero Il Cavaliere ha
tartado de frenar los ataques contra su ex delfín y su nuevo grupo
parlamentario. "No hagamos declaraciones contra esa nueva formación",
ha pedido.


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