El super tifón Haiyan, anunciado como el ciclón más
violento del año, comenzó a golpear Filipinas este viernes por la mañana y
provocó inundaciones y destruyó edificios en regiones del centro del
archipiélago.
Tres personas murieron y otras siete han resultado
heridas, según anunció el Gobierno.
Reynaldo Balido, vocero de la agencia de gestión de
catástrofes naturales, dijo que dos de las víctimas fatales se produjeron tras
la rotura de las líneas eléctricas a causa de los fuertes vientos, mientras que
el tercero fue alcanzado por un rayo.
Haiyan se encontraba sobre la isla de Samar, a unos
600 km al sudeste de Manila, tras haber tocado tierra en la ciudad costera de
Guiuan a las 04:40, hora local, (20:40 GMT de este jueves) con vientos de hasta
315 km/h.
El tifón, clasificado en la categoría más elevada,
la 5, se dirige a una velocidad de 39 km/h hacia el noroeste y al mar de China
Meridional, según Romeo Cajulis de la agencia nacional de meteorología.
La fuerza del viento convierte a Haiyan en uno de
los ciclones más fuertes registrados en el mundo y en el más potente en tocar
tierra "de la Historia", según Jeff Masters, director de meteorología
del Weather Underground basado en los Estados Unidos.
Masters indicó que espera que los daños en Guiuan,
una localidad de pescadores de unos 40.000 habitantes, sean
"catastróficos".
"Quizás el mayor daño causado por el viento que
cualquier ciudad de la Tierra haya sufrido por un ciclón tropical en el pasado
siglo", escribió Masters en su blog de la web www.wunderground.com.
Las comunicaciones con Guiuan estaban cortadas tras
la llegada del tifón y defensa civil indicó que es muy pronto para evaluar los
daños.
Pero en la localidad costera de Tacloban, una ciudad
cercana a Guiuan de más de 200.000 habitantes, las calles estaban inundadas y
varios edificios se derrumbaron, según imágenes de la cadena de televisión
ABS-CBN.
Según Masters, el récord del tifón más poderoso que
tocó tierra lo poseía el huracán Camille, que golpeó Mississippi, en los
Estados Unidos, con vientos de hasta 305 km/h en 1969.
Preparación
para el desastre
El presidente filipino, Benigno Aquino, advirtió el
jueves a la población que se preparara para la llegada de esta tormenta, cuyas
rachas de viento alcanzaron picos de hasta 380 km/h en su avance hacia
Filipinas.
"A nuestros responsables locales, vuestros residentes
se enfrentan a un grave peligro. Hagamos todo lo que podamos mientras que
(Haiyan) no ha golpeado todavía el país", declaró Aquino en un discurso
transmitido por la televisión nacional.
"Podemos disminuir las consecuencias de este
tifón si nos ayudamos unos a otros. Mantengamos la calma, sobre todo cuando
compremos productos de primera necesidad y al desplazarnos a lugares
seguros".
Aquino advirtió que las zonas expuestas al frente
del tifón, de 600 km, sufrirán fuertes inundaciones y vientos devastadores,
mientras que las áreas costeras podrían quedar sumergidas por olas de seis
metros de altura.
Más de 125.000 personas de las zonas más vulnerables
fueron evacuadas antes de la llegada del tifón, según defensa civil. Millones
de personas permanecen encerradas en sus casas.
Según las autoridades, se cerraron colegios, los
transbordadores fueron suspendidos y los pescadores recibieron la orden de
asegurar sus embarcaciones.
El tifón no pasará por Manila, pero la capital de
Filipinas podría s entir sus efectos por lo que numerosos colegios cerraron.
Philippine Airlines, Cebu Pacific y otras compañías
aéreas anunciaron la suspensión de cientos de vuelos, en su mayoría internos,
pero también algunos internacionales.
Cerca de 16 millones de personas, entre ellas, 12
millones en Filipinos, se encuentran en la trayectoria del tifón. La tormenta
atravesará Laos y Vietnam el domingo.
"Es un tifón muy peligroso. Los responsables
locales (en Filipinas) saben cuáles son las zonas más vulnerables y han pedido
que sean evacuadas", declaró a AFP Glaiza Escullar, de la Agencia Nacional
de Meteorología.
Además, en su trayectoria casi no hay montañas lo
que habría permitido atenuar su fuerza rápidamente, añadió.
Cada año, Filipinas sufre unas 20 grandes tormentas
o tifones, generalmente entre junio y octubre.
En la trayectoria de Haiyan se encuentran regiones
muy vulnerables que todavía tratan de recuperarse tras el paso de tormentas y
del sismo de magnitud 7,1 ocurrido el mes pasado en la isla de Bohol (centro)
en el que 222 personas murieron.
Unos 5.000 supervivientes del terremoto todavía
viven en campamentos improvisados y fueron trasladados a colegios que se
convirtieron en centros de evacuación.
La isla de Mindanao también es muy vulnerable. La
tormenta Washi dejó en esta zona más de mil muertos en diciembre de 2011 y el
tifón Bopha casi 2.000 fallecidos y desaparecidos en 2012.


No hay comentarios.: