WASHINGTON.- Barack y Michelle Obama recibieron a alumnos de escuelas y familias de militares en los
jardines del palacio de gobierno. Entregaron personalmente los caramelos en las
manos de los niños.
La Casa Blanca lucía más oscura que nunca con la
niebla artificial, las telarañas, fantasmas y calabazas que componían la típica
decoración de la noche previa al Día de Todos los Santos.
El presidente y la primera dama eligieron vestir de
naranja, el color que se suele utilizar para la ocasión en los países
anglosajones.
Uno de los disfraces más populares entre los
afortunados que pudieron corretear por los jardines de la Casa Blanca fue el
del personaje de videojuegos de Nintendo, Mario, entre los varones. Entre las
mujeres, el de Dorothy, la protagonista de El Mago de Oz.


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