NUEVA YORK.- El mismo día en que las dificultades
económicas llevaron a Teresa Lizardo a buscar alimentos en el comedor público
de su barrio, supo que, además de recibir ayuda, ella podía dar, y se ofreció
como voluntaria.
"De eso hace ya 17 años y todavía estoy
aquí", dijo la madre soltera dominicana, quien trabaja como jefa de cocina
voluntaria en "Dadles Vosotros de Comer", uno de los programas
incluidos en las redes de despensas y comedores públicos (soup kitchens y food
pantries) del Banco de Alimentos de Nueva York.
Para esa época, Lizardo se había divorciado, tenía
dos hijos pequeños (10 y ocho años) y el dinero que recibía de la asistencia
pública y cuidando niños no le alcanzaba para poner suficiente comida en la
mesa. Eso la llevó a acudir a "Dadles Vosotros de Comer", localizado en
800 Este de la calle 156, en el sur de El Bronx, y no bien le dieron su ración
de comida habló con el director y se ofreció a ayudar.
"Ser voluntaria es maravilloso, porque uno se
siente útil para la comunidad", dijo Lizardo.
Con la reducción este noviembre en los beneficios
del Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria (SNAP), mejor conocido
como cupones de alimentos, más personas están acudiendo a los comedores y
despensas públicos a buscar comida y cada vez se necesitan más voluntarios como
Lizardo en estos programas, especialmente para la celebración del Día de Acción
de Gracias.
"Para la comida que servimos los martes, venían
de 450 a 500 personas", dijo Lizardo. "Después de los recortes vienen
hasta 700, y este Día de Acción de Gracias ya tenemos los pavos que vamos a
preparar para atender a las cientos de personas que vendrán", señaló.
Actualmente cerca de 1.4 millones de residentes de
la ciudad dependen de los programas de comida de emergencia (superior a los 1.3
millones de 2007), entre ellos 339,000 niños y 204,000 ancianos.
Vivian Nieves, quien tiene cuatro hijos de 16, 15,
13 y cuatro años, dijo que de los $200 en cupones de alimentos que recibía, le
recortaron $50, "y por eso, aparte del programa, voy a otros comedores a
buscar alimentos para mi familia".
"Yo recibo un cheque por discapacidad que
apenas me alcanza para el alquiler", sostuvo Nieves. "Si no vengo a
buscar comida a estos programas nos morimos de hambre", señaló.
Danilo Lachapel, director de "Dadles Vosotros
de Comer", localizado en la iglesia evangélica Española, dijo que para ser
ayudante en la iniciativa "lo único que se necesita es voluntad".
"Nosotros damos entrenamiento sobre nutrición,
que incluye manejo de alimentos y
preparación de comida, con la asistencia de agencias como City Harvest y la
universidad Cornell", detalló Lachapel. "Los voluntarios nos ayudan a
repartir cerca 2,000 bolsas de alimentos crudos (pan, verduras, leche,
cereales, etc.) y comidas calientes cada semana", indicó.
Otros colaboradores son José Almonte, de 79 años, un
trabajador de cementerios retirado; y Vigésima Frances, una enfermera jubilada.
Por
JOSÉ ACOSTA/Edlp


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