PARÍS, Francia.- Los diputados franceses avalaron un
cambio legislativo con el que pretenden limitar el ejercicio de la
prostitución, propuesta que divide a políticos e intelectuales pero sin
reacción masiva de la calle, a diferencia de otras reformas propiciadas por el
presidente de la República, François Hollande.
La iniciativa legislativa del Partido Socialista
(PS, en el poder) fue adoptada el miércoles por la Asamblea Nacional por 268
votos a favor y 138 en contra, con la abstención de 79 diputados, pero el texto
ha conseguido hacer desbordar las diferencias entre los partidos franceses.
La izquierda en el gobierno no se ha mostrado unida
detrás del proyecto, que aún deberá ser aprobado por el Senado antes de su
promulgación y entrada en vigor, y ha ido reuniendo votos en contra de los
conservadores, pero las abstenciones han proliferado de una y otra parte del
espectro político.
Lo que está claro es que la modificación legislativa
llega con menos escándalo mediático, menos pasión popular y desde luego mucho
menos fervor callejero que otra reforma legislativa con consecuencias sociales,
como fue la aprobación de la ley del matrimonio homosexual.
A lo largo de varias semanas, al tiempo que se
sucedían las tomas de posición de organizaciones no gubernamentales de todo
tipo, asociaciones de defensa de los derechos de las prostitutas o agrupaciones
feministas, se ha podido observar la evolución de posturas sobre el asunto.
Entre los conservadores de la Unión por un
Movimiento Popular (UMP, en la oposición) los ha habido que al explicar su voto
en contra se han apresurado a advertir de que no es porque estén a favor de la
prostitución, sino por verse obligados a legislar "tan rápido", como
declaró la diputada Marie-Louise Fort.
La propuesta acaba con una medida que fue
precisamente aprobada durante el mandato del presidente conservador Nicolas
Sarkozy (2007-2012) que consistía en penalizar con hasta dos meses de cárcel y
3.750 euros de multa el ejercicio de la prostitución en la calle, delito que
ahora desaparecerá.
El debate público ha existido y continuará con
seguridad durante lo que queda de recorrido parlamentario al proyecto, pero en
aquel se detectan tanto los diferentes acercamientos ante el fenómeno -las
dudas sobre si perjudica y margina más a las prostitutas en lugar de
defenderlas- como las jugadas de estrategia política.
Lo que está claro es que la modificación legislativa
llega con menos escándalo mediático, menos pasión popular y desde luego mucho
menos fervor callejero que otra reforma legislativa con consecuencias sociales,
como fue la aprobación de la ley del matrimonio homosexual.
Aunque con ámbitos de actuación que tienen bien poco
que ver, ambas iniciativas del presidente Hollande contrastan precisamente por
la tan distinta repercusión que han suscitado entre los franceses al tiempo que
situadas en el ámbito de las reformas sociales de su programa.
Con la aprobación definitiva de esta ley que
penalizará a los clientes de la prostitución con al menos 1.500 euros de multa
Hollande podrá marcar en su mapa de promesas electorales con una señal de
"hecha" una de las que por el momento menos coste en apoyos parecen
haber causado.
La política económica del presidente es la que le
está causando menos simpatías de los franceses, que dejan la popularidad de
Hollande en mínimos históricos.
Un 22 % veía adecuada la propuesta de multar a los
clientes y un 31 % veía más apropiada una campaña de sensibilización para
difundir la idea de que el cuerpo humano no es una "mercancía".
La división apreciada en el ámbito político e
intelectual y asociativo se detecta también entre los franceses: un sondeo TNS
Sofres de octubre indicaba que el 73 % de los consultados veían que la lucha
contra la prostitución pasa por hacer responsables de ella a los clientes.
Sin embargo, la misma encuesta mostraba que solo un
22 % veía adecuada la propuesta de multar a los clientes y un 31 % veía más
apropiada una campaña de sensibilización para difundir la idea de que el cuerpo
humano no es una "mercancía".
A la lista de los opositores a la iniciativa de
Hollande se ha subido sin embargo la líder del ultraderechista Frente Nacional,
Marine Le Pen, quien ya ha dicho que le parece "una estupidez", que
es el tipo de declaraciones que alimenta un voto a su favor que no hace más que
crecer. (Javier Alonso)


No hay comentarios.: