Cuando Terry Francona se convirtió en manager de los
Indios, sabía que tomaba las riendas de un equipo con potencial.
Sus lazos con la organización-él y su papá llegaron
a jugar por la Tribu, además de su experiencia en una gerencia dirigida por
Mark Shapiro y Chris Antonetti-fueron parte de la historia, por supuesto. Pero
Francona hablaba de las posibilidades que no veían los otros.
Francona destacaba el potencial de un roster que
contaba con Jason Kipnis, el dominicano Carlos Santana, el venezolano Asdrúbal
Cabrera, Justin Masterson y el quisqueyano Ubaldo Jiménez. Luego, con la ayuda
con los recién llegados Nick Swisher, Michael Bourn, Jason Giambi y Scott
Kazmir-entre otros-Francona hizo del Progressive Field un gran lugar para jugar
otra vez. Así había sido durante la década de los 90 con figuras como el
boricua Roberto Alomar, Jim Thome, el dominicano Manny Ramírez y Albert Belle.
Al final, luego de una sólida temporada culminada
con un septiembre mágico, Francona y su equipo fueron los anfitriones del juego
del comodín de la Liga Americana contra los Rays.
"Creo que mueren por un partido así", dijo
Francona acerca de los fans de los Indios de cara del encuentro vs. Tampa Bay
el 2 de octubre. Un total de 43,579 aficionados asistieron al partido, luego de
una asistencia promedio de 19.661 durante la campaña regular.
Desafortunadamente para los Indios, Alex Cobb lanzó
mejor que el dominicano Danny Salazar y los triunfaron los Rays.
Aunque los Indios perdieron aquel partido, lo
principal era esto: ¿Quién veía venir esa clasificación?
Quien diga que sí tiene que estar mintiendo. Pero
los pupilos de Francona sabían que cambió el tono de la organización con la
llegada al dugout del nuevo piloto.
"Es fácil ver por qué él ha dirigido equipos
ganadores", dijo Kipnis durante los entrenamientos. "Hay reuniones
todas las mañanas. Él llega con un objetivo todos los días. No quiere
desperdiciar un solo día".
La Tribu le ganó a R.A. Dickey en el Día Inaugural y
en un momento de mayo tenía marca de 27-19. Sin embargo, para finales de agosto
los Indios se encontraban con sólo siete partidos por encima de .500, a 4.5
juegos del segundo comodín.
De ahí en adelante, Cleveland ganó 20 de sus últimos
25 choques, incluyendo 10 al hilo para cerrar la temporada.
Claro, los Reales fueron el único oponente con
récord ganador de los Indios después del 4 de septiembre, pero Masterson estaba
lesionado y los problemas de Chris Pérez había dejado a la Tribu con un
cerrador por comité.
El 24 de septiembre, Giambi dio jonrón con bases
llenas en el cierre del noveno para darle una dramática victoria sobre los
Medias Blancas y el impulso necesario para terminar de sellar su clasificación.
"No hay nada mejor que eso", dijo en ese
momento Giambi, de 42 años. "Me he quedado sin palabras".
Francona fue elegido Manager del Año en la
Americana. Kipnis, quien a lo mejor merecía más votos, terminó undécimo en las
votaciones para el premio al Jugador Más Valioso.
Pero los premios individuales fueron un elemento
secundario en lo logrado por Cleveland este año. Todo comenzó con un nuevo
manager que hizo que sus pupilos alcanzaran su potencial.
Por
PHIL ROGERS/MLB.com


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