LONDRES.- Si una mujer embarazada tiene la barriga
puntuda, entonces va a tener un niño. Si el peso está más distribuido en el
medio, es una niña. O eso es lo que dice la sabiduría popular.
Como cualquier madre confirmará, no faltan
familiares y amigos que ofrecen leyendas urbanas sobre cómo adivinar el género
del bebé durante el embarazo. Incluso extraños las abordan en la calle para hacer
sus apuestas basándose en señales “definitivas”, como la forma de su panza.
Pero no es tan simple. Hay dos variables que
determinan la naturaleza de la barriga de una mujer en cinta. La primera es el
tamaño del bebé. Es cierto que en promedio los niños pesan más al nacer que las
niñas, y eso podría hacer que la barriga se vea un poco más grande. Sin
embargo, esa diferencia de peso no cambia la forma de la panza.
La segunda es la posición del feto en el vientre. Si
tiene la espalda al frente, el estómago se verá más puntudo. Pero si la espalda
está paralela con la de la madre, el abdomen se ve más aplastado. Como la
posición que el bebé adopta a medida que se desarrolla no depende de su género,
es un mito que la forma de la barriga indica si es niño o niña.
Entonces, si no se puede predecir el sexo de un bebé
según la forma de la panza, ¿hay otras formas válidas?
Obviamente, colgar un anillo de bodas en una cuerda
sobre la barriga para ver cómo se mueve no revelará la respuesta, pues el feto
no puede tener ningún impacto sobre un objeto exterior.
Tampoco hay ninguna evidencia de que el tipo de
antojos que tenga la madre dependen del género del feto.
¿Y la idea de que si las náuseas matutinas son más
fuertes, la mujer está esperando una hija?
La teoría es que si se trata de una niña, las madres
reciben una dosis doble de hormonas femeninas, y eso hace que se sientan mal.
En la mayoría de los casos, las náuseas matutinas ocurren durante las primeras
12 semanas, cuando el embrión es muy pequeño y los niveles de hormonas
relacionadas con el género son bajos.
La única forma confiable de saber cuál es el sexo de
un bebé son los exámenes médicos: exploración por ultrasonido, amniocentesis o
muestreos de vellosidades coriónicas, en los que se toma una muestra de células
de la pared placenta. Los últimos dos exámenes se hacen para determinar el sexo
sólo si hay riesgo de un problema relacionado con el género para el feto. Sólo
con ultrasonido u otros exámenes médicos se sabe qué está por venir. Las
exploraciones por ultrasonido son más comunes. No obstante hay una señal,
aunque bastante tardía, que puede dar una pista.
Durante años, las parteras han bromeado durante los
partos largos diciendo que “si es difícil, debe ser hombre”. Pero parece que
hay algo de verdad en ello.
Un estudio irlandés publicado en el British Medical
Journal examinó 8.000 partos en un hospital de Dublín entre 1997 y 2000.
Los autores encontraron que en promedio los trabajos
de parto tomaban más tiempo cuando se trataba de un niño y había más
complicaciones que requerían intervenciones como cesáreas.
Así que si algún día está en medio de un parto difícil,
eso podría indicar que lo que viene es un hombre. No obstante, recuerde que se
trata de promedios, así que hay muchos trabajos de parto difíciles en los que
nace una bebita. Además, apenas termine el parto, sabrá.
Fuente
BBCMundo


No hay comentarios.: