NUEVA YORK.- Estados
Unidos ha dejado en libertad al convicto dominicano Julio de la Cruz por
razones humanitarias. El liberado padece de un cáncer terminal y que guardaba
prisión en una cárcel federal de Carolina del Norte.
De la Cruz está condenado a 20 años, tras una
sentencia considerada excesiva al ser cómplice menor de tráfico de drogas, por
la que podían haberle impuesto entre 8 o 10 años.
La excarcelación se produjo gracias a las gestiones
hechas por el Consulado a través de su Departamento de Visas & Protección,
a cargo del vice-cónsul doctor Tamayo Tejada, tras la exposición del caso por
parte de El Nacional, que publicó un reportaje de página completa el pasado 24
de enero.
Las autoridades consulares recibieron recientemente a la señora
Enérsida Sánchez, madre del recluso De la Cruz, junto a su hermano Manuel y
otros familiares.
Luego de una titánica lucha iniciada en diciembre
por los familiares de De la Cruz, encabezados por su esposa, la economista
Rosemary Pimentel, su madre y otros hermanos y con el apoyo y gestión
persistente del Consulado dominicano en Nueva York fue obtenido hoy el
levantamiento del “deteiner” que pesaba sobre el presidiario y lo que impedía
que fuese liberado de su largo encierro bajo el procedimiento de “liberación
por compasión” (compation release).
La “compation release” es un recurso extraordinario que
casi nunca se concede, ya que esas peticiones son altamente escrutadas por las
autoridades del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos
(USCIS) y el Buró Federal de Prisiones (Federal Bureau of Prisons) y son de muy
dificultosa obtención.
De la Cruz padece de adenocarcinoma y al momento de
su excarcelación recibe atenciones en el hospital Federal Medical Center, en el
condado de Butner, Carolina del Norte, donde ha sido visitado por familiares.
En ese centro hospitalario se informó al Consulado General de la República
Dominicana en Nueva York que se había conformado una junta médica de cinco
especialistas multidisciplinaria para atender de manera directa e
individualizada al recluso De la Cruz, lo que luego fue comprobado por su madre
Enérsida Sánchez durante una visita a su hijo.
Residente legal de los Estados Unidos, después de
vivir durante algunos años en República Dominicana regresó a Nueva York el 14
de febrero de 2002, siendo arrestado cinco días después en el condado de El
Bronx por oficiales federales junto a otro hispano, y fue condenado por lavado
de activos a 20 años de cárcel.


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