PALMA.- La Infanta Cristina ha entrado en coche a
las 9.46 horas a los juzgados de Palma para declarar como imputada en el caso
Nóos. Durante las cinco horas que ha durado el interrogatorio del juez José
Castro, el magistrado ha hecho a la hija del Rey más de 400 preguntas, según
han señalado desde la plataforma Foro Cívico.
"¿Usted ha pasado hasta un párking de un euro,
qué pensaba que iba colar?", ha espetado el juez Castro durante el
interrogatorio a la Infanta, a la que en más de una ocasión ha llamado
"señora" y no "alteza". Durante la comparecencia, el
magistrado ha enseñado una por una las facturas de Aizoon para mostrárselas a
la Infanta. "No lo sé, no he hecho la contabilidad de Aizoon", ha
respondido al respecto.
Según la segunda acusación particular, doña Cristina
se ha mostrado "evasiva" durante el interrogatorio. "No sé, no
conozco, no recuerdo, no me consta", han sido las respuestas más repetidas
por la Infanta ante Castro.
La hija del Rey ha respondido que "confiaba
mucho en su marido" tras preguntarle el juez "por qué montaron Aizoon
conjuntamente". De esta forma, la hija del Rey se ha desvinculado de la empresa
patrimonial que la Infanta compartía al 50% con Iñaki Urdagarín y ha asegurado
que desconocía que los empleados domésticos que trabajaban en su casa habían
sido contratados a través de Aizoon, informa Europa Press.
Doña Cristina se ha desvinculado totalmente de la
gestión tanto de Noos que recibió casi 6 millones de euros de las
Administraciones balear y valenciana, como de Aizoon, la empresa patrimonial de
la pareja a la que iban a parar una parte de los beneficios de la primera, pese
que era una sociedad sin ánimo de lucro. En cualquier caso, la Infanta dijo
desconocer el funcionamiento y la gestión de las mismas, de lo que se ocupaba
Urdagarín.
Fuentes de los juzgados indican también que a Doña
Cristina no se le ve tensa durante la declaración y que se muestra sonriente.
Firmaba
todo lo que le pedía su marido
La infanta ha asegurado que firmaba todo lo que le
pedía su marido, Iñaki Urdangarin, porque confiaba en él, según han señalado
fuentes jurídicas.
Durante su declaración, la infanta ha manifestado
que los 1,2 millones de euros que recibió del Rey para la compra de su casa de
Barcelona son un préstamo que está devolviendo poco a poco y ha señalado que,
como es su padre, éste confía en que le devolverá el dinero.
El juez Castro le ha preguntado a la infanta sobre
esta cuestión, aunque la mayor parte del interrogatorio ha tratado sobre los
gastos de la empresa familiar Aizoon.
Sabía que el Rey pidió a Urdangarin que dejara Nóos
Durante la batería de preguntas, la infanta también
ha reconocido a Castro que sabía que su padre, el Rey Don Juan Carlos, le había
pedido a Urdangarin en 2006 que dejara los negocios relacionados con Nóos.
Según el testimonio de doña Cristina la petición se
la habría hecho directamente el monarca al Duque de Palma. Nóos fue creada en
el año 2003 y cobró un total de 5,9 millones de las administraciones de
Baleares y la Comunidad Valenciana.
Cabe recordar que el Consejo de Administración de
Nóos estaba formada por cinco personas: los Duques de Palma, Carlos García
Revenga, secretario de las Infantas, así como Diego Torres y su esposa Ana
María Tejeiro. Los cincos han sido imputados por el juez Castro.
La
teoría del amor
Los dos abogados de la acusación, Virgina López (por
Manos Limpias) y Manuel Delgado (del Foro Cívico de Julio Anguita) ha
denunciado, tras finalizar el interregotario del juez Castro, que la Infanta
está utilizando continuamente la "teoría del amor" para usar a su
esposo como cortafuegos.
El letrado Manuel Delgado ha indicado que la Infanta
había respondido al juez que ni siquiera "sabía que en su casa había una
empresa", en referencia a Aizoon,. El domicilio de la empresa era el
palacete de Pedralbes de Barcelona donde vivía la pareja y sus hijos.
Por todo ello, la letrada de Manos Limpias ha
indicado que no se siente satisfecha del resultado, porque como ya se esperaba,
la Infanta se está escudando en la "teoría del amor" y en que
"no sabe". En este sentido, su colega Delgado criticó que esté "utilizando
a Urdangarin como cortafuegos".
Sin embargo, ambos han coincidido en elogiar el
rigor del juez Castro en el interrogatorio. En este sentido Delgado ha afirmado
que ha dejado poco trabajo para los abogados.
'No
se sale del guión'
Según ha explicado Manuel Delgado, abogado de Frente
Cívico, la hija del Rey "no se sale del guion y viene muy bien
preparada". El letrado cree que el testimonio de doña Cristina "no va
servir para esclarecer la verdad" puesto que "está ejerciendo su
derecho a no decir una verdad que la comprometa". Asimismo, el abogado de
la acusación ha explicado que la Infanta ha acudido al interrogatorio muy
preparada y que en todo momento está delegando en su esposo Iñaki Urdagarín la
gestión de las empresas por las que ha sido imputada por los delitos de
blanqueo de capitales y delito fiscal.
Dona Cristina llegó esta mañana en coche hasta la
puerta de los Juzgados de Palma para comparecer como imputada ante el caso
Nóos. La hija del Rey ha llegado poco después de las 9.45 horas de la mañana y
ha tenido que hacer un "minipaseíllo", pues ha andado unos 11 pasos
al salir del vehículo para dirigirse hasta la puerta del edificio. Sus abogados
han asegurado antes de entrar que ésta se encontraba "bien y tranquila".
La declaración de la infanta ante el juez Castro,
responsable de su imputación el 7 de enero, se desarrolla en una sala de vistas
presida por el retrato de su padre.
Además de las preguntas del magistrado y del fiscal,
contrario a su imputación de la Infanta, a doña Cristina la interrogarán su
propia defensa y los abogados de las dos acusaciones populares, a las que
podría no contestar.
Por primera vez en la Historia, un miembro de la
Familia Real tiene que declarar ante un juez. La Infanta comparece en Palma en calidad
de imputada en el caso Urdangarin por dos delitos: uno de blanqueo de capitales
y otro fiscal, que en su versión máxima conllevan un total de 11 años de
prisión. Sus abogados (Silva y Roca) se lo han dejado claro: «Huya de las
cuestiones técnicas y cíñase a lo humano, haga una declaración muy humana». O,
lo que es lo mismo, que sostenga que ella confiaba ciegamente en su marido y
que no estaba en el día a día de Nóos ni de Aizoon.
Los letrados de la Infanta Cristina han instruido
durante los últimos días a la hija del Rey para conseguir que su declaración de
hoy como imputada ante el juez José Castro sea «muy humana». No en vano, así es
como define el entorno de Cristina de Borbón la imagen que pretende proyectar
en su comparencia como imputada por delito fiscal y blanqueo de capitales ante
el magistrado.
Los abogados Miguel Roca y Jesús María Silva llevan
preparando desde el pasado miércoles la declaración de la duquesa de Palma en
jornadas diarias de cinco horas con dos grandes objetivos. En primer lugar,
dejar claro que no participaba en el día a día tanto del Instituto Nóos como de
su sociedad familiar Aizoon. Pero también con el de convencer por todos los
medios al magistrado de que confiaba plenamente en su marido, Iñaki Urdangarin,
que era quien, junto a su ex socio Diego Torres, se encargaba de la gestión de
la trama. Así, cualquier detalle por el que sea interrogada está previsto que
sea solventado con el mismo discurso.
Breve
y concisa
Los letrados de la hija del Rey le han trasladado
además que son partidarios de que sea una declaración lo más breve posible, en
la que se transmita este único mensaje. Para ello, la instrucción pasa por
contestar únicamente a las preguntas formuladas por el juez y la Fiscalía
Anticorrupción. Rechazará ser interrogada por el resto de partes personadas en
el procedimiento, en el que ejercen como acusación el sindicato Manos Limpias y
la entidad apadrinada por el ex líder de Izquierda Unida Julio Anguita, Frente
Cívico Somos Mayoría.
La consigna que ha recibido Cristina de Borbón por
parte de sus asesores es por tanto presentarse como una mujer que desconocía
por completo el funcionamiento interno de la entidad «sin ánimo de lucro» que
presidía su marido y en la que ella ocupaba el puesto de vocal de la junta directiva.
Así, más allá de admitir que estaba al corriente de
las principales actividades de Nóos, Cristina de Borbón asegurará que era
completamente ajena al funcionamiento del instituto. Asimismo, subrayará que en
ningún momento tuvo conocimiento de que esta entidad estaba siendo utilizada
por sus responsables para obtener de forma ilícita fondos públicos. Y mucho
menos, que este dinero, procedente básicamente de las arcas de los gobiernos de
Valencia y Baleares, era desviado con facturas falsas a la sociedad
instrumental Aizoon, en la que posee el 50% de las participaciones, que estaba
radicada en su propio domicilio y en la que a día de hoy ocupa la presidencia.
Esta línea de defensa ya fue avanzada hace unos días
por uno de sus abogados, Jesús María Silva, que definió a su cliente como «una
mujer enamorada». «Amor, matrimonio y desconfianza son absolutamente
incompatibles», sintetizó. Con estos argumentos, Cristina de Borbón intentará
abordar el fraude fiscal cometido por su sociedad Aizoon, derivado de la
continua emisión de facturas falsas para apropiarse de los fondos públicos de
Nóos y generar gastos ficticios con los que evadir el pago de impuestos.
En este sentido, se aferrará a la referida
«confianza» en Urdangarin para explicar por qué firmó de su puño y letra
operaciones diseñadas para engañar al fisco, como el autoalquiler ficticio de
su palacete de Pedralbes o la compraventa, también simulada, de 150.000 euros
en acciones de la constructora Mixta África. No obstante, deberá abordar
también cuestiones como el pago con dinero negro al servicio doméstico de su
vivienda, que el magistrado considera acreditado tras escuchar los testimonios
de los empleados de hogar. Ante el blanqueo de capitales que advierte el juez
Castro, argumentará que desconocía por completo el origen ilícito del dinero
que gastó.

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