GLENDALE, Arizona - En una jaula de bateo en las
instalaciones primaverales de los Medias Blancas, hay un soporte de bateo desgastado
y una cubeta vieja llena de pelotas de práctica que durante las últimas tres
semanas han producido una pista de audio. Hoy los instrumentos están tocando
una vez más.
¡Thwack!
El cubano José Abreu mantiene la frente en alto. Con
un swing fluido manda la bola por encima del soporte contra la malla al lado
derecho de la jaula.
¡Thwack! Thwack!
El cañonero, quien mide 6 pies y 3 pulgadas y pesa
255 libras, comienza a trabajar a las 7 a.m. todos los días en las jaulas de
bateo y ahí termina seis o siete horas después cuando uno de sus coaches le
dice, "ya basta por hoy". En Cuba, el pelotero de 27 años de edad le
daba a cientos de bolas todos los días porque el terreno era su santuario, un
refugio donde nadie podía alcanzarlo. Ahora, Abreu hace swings sólo durante
unas horas con el fin de que su esfuerzo lo acerque más a sus nuevos compañeros
de equipo en los Medias Blancas, a la ciudad de Chicago y, algún día, con los
seres queridos que dejó en Cuba.
"¿Feliz? No sé si estoy feliz ahora mismo, pero
estoy a gusto donde estoy", dijo Abreu. "Estaré feliz cuando mi
familia llegue a Estados Unidos, cuando llegue mi hijo, y podamos estar todos
juntos. Definitivamente no estoy satisfecho por el simple hecho de estar aquí.
Sé que éste es el próximo capítulo para todos nosotros y voy a seguir luchando
para que sea positivo".
Varios equipos de Grandes Ligas cortejaron a Abreu,
quien eventualmente firmó por seis años y US$68 millones con los Medias Blancas
en octubre. Se espera que Abreu se convierta en el sucesor de Paul Konerko en
la primera base.
"Lo único que pensaba era que quería darle a mi
mamá, a mi hermano, a mi hijo y a mi papá las cosas que no podía brindarles en
Cuba", dijo Abreu, oriundo de Cienfuegos. "En especial, le estoy
agradecido a mi madre por la vida. Ahora me toca luchar por ella. Sigo
trabajando todos los días y no me canso. Trabajar todos los días, a cada hora y
a cada minuto, es la mejor forma para que Dios me de las cosas que quiero y que
merezco".
Fue la madre de Abreu, Daisy Correa Díaz, quien lo
exhortó a desertar de Cuba con su esposa Yusmary. Díaz hasta lo ayudó a
seleccionar el 79 como el número para su uniforme. Su experiencia en el Clásico
Mundial de Béisbol y el éxito de peloteros cubanos como Orlando "El
Duque" Hernandez, José Contreras, Yasiel Puig, Aroldis Chapman y muchos
otros lo convencieron de que él también podía lograrlo.
Abreu, una estrella internacional, bateó para .453
con 33 jonrones y 93 remolcadas en 66 compromisos durante su histórica campaña
2010-11 en Cuba, en la cual fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Serie
Nacional. El cañonero también registró un promedio de .360 con tres
cuadrangulares y nueve carreras producidas en seis compromisos por Cuba en el
Clásico Mundial de Béisbol del 2013. En Cuba, también coqueteó con la Triple
Corona de bateo varias veces.
Algunos escuchas se preguntan cómo Abreu manejará el
pitcheo de Grandes Ligas o si es lo suficientemente ágil como para defender la
primera base. ¿Qué clase de corredor de bases será? Al toletero no le preocupan
las interrogantes.
"Tener una mentalidad positiva, darle la bola a
los lugares indicados. Dios mediante, si la saco del parque o no, lo determina
él", dijo Abreu. "Lo que tienes que hacer es tener la menta clara y
trabajar".
Abreu dice que lleva una vida discreta fuera del
terreno. El cubano reside en viviendas modestas cerca de las instalaciones de
los Medias Blancas y sale poco de su casa. El cubano no se ha comprado un
automóvil de lujo ni una casa desde que firmó su contrato y dice que no le ha
dado mucha mente a esas cosas.
"Me concentro en la familia", dijo Abreu.
"Me gustar estar en casa y tener tiempo para escuchar música, ver el
noticiero, leer la Biblia. Leo la Biblia todos los días, gracias a Dios. Cuando
se trata de béisbol, es la misma rutina. Béisbol, béisbol y más béisbol".
Por JESSE SÁNCHEZ/MLB.com


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