Raúl Castro: El salario de mi país no se corresponde con el principio de distribución socialista
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SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El presidente de
Cuba, Raúl Castro, admitió en La Habana que el salario de su país no se corresponde
con el principio de distribución socialista.
Habló en el cierre del Congreso de la Central de
Trabajadores de Cuba que duró tres días.
“A pesar de lo sensible y compleja que resulta la
cuestión del sistema salarial vigente en la economía estatal, no puedo dejar de
abordarla, aunque otras veces me he referido a este tema”, dijo Raúl.
Señaló que “coincido plenamente con ustedes en que
el actual sistema salarial no se corresponde con el principio de distribución
socialista “de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo”, o lo
que es lo mismo, no garantiza que el trabajador reciba según su aporte a la
sociedad”.
“También es cierto que el salario no satisface todas
las necesidades del trabajador y su familia, lo que genera desmotivación y
apatía hacia el trabajo, influye negativamente en la disciplina e incentiva el
éxodo de personal calificado hacia actividades mejor remuneradas con
independencia del nivel profesional requerido. Asimismo, desestimula la
promoción de los más capaces y abnegados hacia cargos superiores, a
consecuencia del dañino fenómeno de la “pirámide invertida”, que se traduce en
que, generalmente, a mayor responsabilidad menor ingreso personal”, sostuvo el
Gobernante socialista.
Alternativasnoticiosas.com
deja a sus lectores íntegro el discurso de Raúl Castro
Compañeras y compañeros:
Me corresponde hacer las conclusiones de este importante
Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, el cual ciertamente no se
limita a estos tres días de trabajo de los delegados en la capital, sino a un
proceso que se inició, hace más de 15 meses, con el debate sindical a lo largo y ancho del país e
incluyó la amplia y democrática discusión del anteproyecto del Código de
Trabajo, aprobado en la Asamblea Nacional el pasado mes de diciembre.
Igualmente el Congreso obrero en los colectivos
laborales y en las instancias de municipio y provincia llevó a cabo un profundo
análisis del Documento Base en casi 66 000 asambleas de afiliados, con una
participación de más de 2 millones 850 000 trabajadores enfocados en el
perfeccionamiento de la labor de las organizaciones sindicales.
En el marco de los trabajos previos al Congreso
conmemoramos, el pasado 28 de enero, el 75 aniversario de la fundación de la
CTC, que nació como la primera organización unitaria de los trabajadores
cubanos en las difíciles condiciones de la república burguesa y neocolonial y
tuvo que enfrentar, durante años, la
represión y el asesinato de varios de sus líderes más revolucionarios, la
mayoría comunistas, entre ellos el aguerrido dirigente sindical azucarero y
militante comunista Jesús Menéndez, fundador junto al inolvidable Lázaro Peña
de esta organización.
Las presentes y futuras generaciones de dirigentes
sindicales deben nutrirse del valioso legado que encierra la vida y obra del
Capitán de la clase obrera, merecido apelativo que Lázaro Peña supo ganarse
entre los trabajadores cubanos, forjador y ferviente defensor de la unidad de
las fuerzas revolucionarias antes de la Revolución y tras el triunfo, quien
acogiendo como propia la línea de Fidel, se consagró en la organización y
brillante conducción del histórico XIII Congreso de la CTC, en 1973.
A diferencia de congresos anteriores que se
concentraban en el análisis y discusión de temas específicos y generaban
propuestas de modificaciones puntuales a la legislación existente en el ámbito
laboral, este XX Congreso tuvo la ventaja de contar con los Lineamientos de la
Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el Sexto
Congreso del Partido, así como los objetivos de trabajo acordados en su Primera Conferencia Nacional.
La etapa preparatoria del Congreso puso de
manifiesto el apoyo mayoritario de la clase obrera al rumbo trazado para la
actualización de nuestro modelo económico, al tiempo que se expresaron con
claridad las insatisfacciones por la lentitud con que se aplican en la base
determinadas decisiones aprobadas por el gobierno, en ocasiones sin haberse
creado las condiciones apropiadas y brindado la argumentación e información
oportunas, ni ejercido el debido control sobre su implementación.
A pesar de lo sensible y compleja que resulta la
cuestión del sistema salarial vigente en la economía estatal, no puedo dejar de
abordarla, aunque otras veces me he referido a este tema.
Coincido plenamente con ustedes en que el actual
sistema salarial no se corresponde con el principio de distribución socialista
“de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo”, o lo que es lo
mismo, no garantiza que el trabajador reciba según su aporte a la sociedad.
También es cierto que el salario no satisface todas
las necesidades del trabajador y su familia, lo que genera desmotivación y
apatía hacia el trabajo, influye negativamente en la disciplina e incentiva el
éxodo de personal calificado hacia actividades mejor remuneradas con
independencia del nivel profesional requerido. Asimismo, desestimula la
promoción de los más capaces y abnegados hacia cargos superiores, a
consecuencia del dañino fenómeno de la “pirámide invertida”, que se traduce en
que, generalmente, a mayor responsabilidad menor ingreso personal.
Al propio tiempo, hemos adolecido de un enfoque
integral en la aplicación de la política salarial y de estimulación, lo que
condujo a la aprobación puntual a lo largo de los años de disímiles sistemas de
bonificación extrasalarial en sectores y actividades, que no en todos los casos
están vinculados con el resultado del trabajo y al incremento de su
productividad.
Tampoco podemos olvidarnos de casi un millón 700 000
ciudadanos que dedicaron decenas de años al trabajo y hoy disfrutan del derecho
a su merecida jubilación, cuyas pensiones son reducidas e insuficientes para
enfrentar el costo de la canasta de bienes y servicios.
Al constatar esta cruda realidad, en cuya solución
integral no hemos dejado de trabajar intensamente, no podemos sembrar en
nuestra población falsas expectativas a corto plazo. Sería irresponsable y con efectos
contraproducentes disponer un aumento generalizado de los salarios en el sector
estatal, ya que lo único que causaría es una espiral inflacionaria en los
precios, de no estar debidamente respaldado por un incremento suficiente de la
oferta de bienes y servicios.
Hacer eso parecería fácil, se aplica en muchos
lugares del mundo, incluso en la rica Europa, en algunos de sus países en
crisis, es la fórmula neoliberal que se ha aplicado en varias regiones del
mundo para preservar y multiplicar la fortuna de los más ricos y condenar a la
marginalidad a millones de habitantes del planeta.
Aunque lo he expresado en otras ocasiones no es
ocioso y mucho menos ante el Congreso obrero, reiterar que en la Cuba
revolucionaria nadie quedará desamparado y no habrá espacio para las
denominadas terapias de choque contra el pueblo. Ninguno de los cambios que
realizaremos podrá jamás atentar contra las conquistas sociales fruto de la
Revolución.
Si el salario medio crece más rápido que la
producción de bienes y servicios, los efectos para la economía y el pueblo
serían fatales, ello equivaldría a “comernos” el futuro, aumentar
irracionalmente la deuda externa y, en definitiva, engendrar inestabilidad en
la sociedad cubana a causa de una inflación galopante que destruiría la
capacidad adquisitiva del salario y las pensiones.
Tengamos presente el principio esencial de que para
distribuir riqueza, primero hay que crearla y para hacerlo tenemos que elevar
sostenidamente la eficiencia y la productividad.
En este tema dejo aparte los servicios médicos, que
sí se les aumentará el salario próximamente, por cuanto el ingreso fundamental
del país en estos momentos obedece al trabajo de miles de médicos prestando
servicios en el exterior.
En la misma medida en que avancemos en este
propósito, se irán conformando las condiciones para mejores salarios y
pensiones.
Precisamente a ese fin van encaminadas las
decisiones ya adoptadas por el gobierno, y otras muchas en estudio, para
suprimir gradualmente las diversas trabas que subsisten en la gestión del
sistema empresarial, sobre las cuales ustedes recibieron una amplia
información.
Ese es también el objetivo fundamental del proceso
de eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria cuya etapa inicial de
preparación de condiciones se encuentra en marcha y en la cual se prevé
desplegar un sistema salarial flexible y consecuente con el ya mencionado
principio de distribución en el socialismo.
En medio de estas circunstancias y en cumplimiento
de los acuerdos del Sexto Congreso del Partido, se ha propiciado el crecimiento
de formas de gestión no estatal en nuestra economía, cuyos trabajadores reciben
ingresos significativamente superiores a los del sector estatal, ya sea
presupuestado o empresarial. Esta
realidad, que a nadie sorprendió, no puede conducirnos a generar estigmas
contra los trabajadores por cuenta propia y cooperativistas, quienes en su
mayoría se han afiliado al movimiento sindical, se atienen a lo establecido y
cumplen con sus obligaciones tributarias.
Ahora bien, no ignoramos que este factor objetivo
añade presión a las aspiraciones de los trabajadores estatales, contenidas
durante años, de ver incrementados sus ingresos lo antes posible.
Nunca debemos olvidar que el sistema económico que
prevalecerá en la Cuba socialista, independiente y soberana, continuará
basándose en la propiedad de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de
producción y que la empresa estatal es y será la forma principal en la economía
nacional, de cuyos resultados dependerá la construcción de nuestro socialismo
próspero y sostenible.
Por tanto, el proceso de actualización del modelo
económico y social va dirigido a crear las condiciones que permitan el
incremento sostenido y sustentable del ingreso de los trabajadores estatales y
a la vez preservar las conquistas sociales de la Revolución.
En estas circunstancias crece el papel del
movimiento sindical cubano y las importantes misiones que le corresponden: por una parte, organizar, integrar y
movilizar a los trabajadores en interés de la formación de valores laborales,
patrióticos y morales, y por la otra, representarlos y defender sus derechos
ante la administración en un clima de exigencia mutua.
Para alcanzar este objetivo la labor sindical debe
despojarse de formalismos y de la vieja mentalidad, surgida a lo largo de años
de paternalismo, igualitarismo,
gratuidades excesivas y subsidios indebidos. Sabemos que hay magníficos
compañeros que todavía sienten nostalgia por tiempos pasados, cuando en los
duros momentos del inicio del período especial nos vimos obligados a
implementar soluciones emergentes; no obstante, es preciso superar viejos
hábitos y la barrera psicológica asociada a ellos para comprender que jamás
retrocederemos a aquella función del sindicato como distribuidor de estímulos
de diversos tipos.
La CTC y sus sindicatos deben concentrarse en lo
esencial, que es ejercer su actividad en interés de la implementación exitosa
de los Lineamientos y desarrollar un trabajo político-ideológico diferenciado y
abarcador en defensa de la Unidad de los cubanos, teniendo en cuenta que su
labor se complejiza en condiciones de un creciente sector no estatal en la
economía, donde no son aplicables los métodos y el estilo tradicionalmente
utilizados en el sector estatal, los que por demás, también deberán
perfeccionarse.
En este sentido debemos tener en cuenta la imperiosa
necesidad de fomentar y atraer la inversión extranjera en interés de dinamizar
el desarrollo económico y social del país, propósito en el que avanzamos con la
creación de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel y en la elaboración de un
proyecto de Ley sobre la Inversión Extranjera, que someteremos a la Asamblea
Nacional el próximo mes de marzo.
La labor sindical en las empresas mixtas o de
capital extranjero lógicamente se diferenciará, no en su esencia, pero sí en la
forma de la que hemos practicado hasta hoy y para ello hay que prepararse desde
ahora.
En particular se hace necesario potenciar el vínculo
permanente de los cuadros sindicales con las organizaciones de base, su
participación en las asambleas de afiliados y la atención a los jóvenes que se
inician en la vida laboral, para lo cual deberá asegurarse la preparación
previa y el conocimiento de la situación concreta de cada lugar en interés de
influir en la labor político-ideológica y productiva con los trabajadores.
También es imprescindible asegurar la permanente
capacitación y superación de los cuadros sindicales en cuanto al contenido y
alcance de las políticas y medidas que se van aprobando en el marco del proceso
de implementación de los Lineamientos, dominar la nueva legislación, de modo
que cuenten con la información requerida para esclarecer dudas, supervisar su
cumplimiento, alertar oportunamente sobre cualquier desviación y sumar a los
colectivos laborales a su materialización práctica.
Esta dirección de trabajo cobra mayor relevancia
cuando observamos el alto grado de renovación en la dirección de los ejecutivos
sindicales en la base, casi el 44%, mientras que se renovó el 35% de los
secretarios generales de secciones y burós sindicales y el 17% de ellos son
jóvenes menores de 30 años.
Igualmente, desde el anterior congreso se ha
producido una significativa renovación en los cargos principales de la CTC y
los diferentes sindicatos. Hoy nos acompaña el anterior Secretario General,
compañero Salvador Valdés Mesa (Aplausos), quien en virtud de su relevante
labor fue promovido a Vicepresidente del Consejo de Estado y en su condición de
miembro del Buró Político del Partido se ha mantenido muy al tanto del
desarrollo de este evento.
Creo justo reconocer, asimismo, la activa labor
desplegada en los últimos ocho meses, al frente de la Comisión Organizadora,
por el compañero Ulises Guilarte de Nacimiento (Aplausos), a quien ustedes
eligieron hoy como nuevo Secretario General de la CTC.
Antes de finalizar debo referirme a los
acontecimientos que tienen lugar en la hermana República Bolivariana de
Venezuela. Hemos condenado enérgicamente
los incidentes violentos desatados por grupos fascistas, que han ocasionado
muertes, decenas de heridos, ataques a instituciones públicas y destrucción.
Sabemos, por experiencia propia, quiénes están detrás, financian y apoyan esas
brutales acciones para derrocar al gobierno constitucional venezolano.
Estos hechos confirman que dondequiera que haya un
gobierno que no convenga a los intereses de los círculos del poder en Estados
Unidos y algunos de sus aliados europeos se convierte en blanco de las campañas
subversivas. Ahora usan nuevos métodos
de desgaste más sutiles y enmascarados, sin renunciar a la violencia, para
quebrar la paz y el orden interno e impedir a los gobiernos concentrarse en la
lucha por el desarrollo económico y social, si no logran derribarlos.
No pocas analogías pueden encontrarse en los
manuales de guerra no convencional, aplicados en varios países de nuestra
región latinoamericana y caribeña, como hoy sucede en Venezuela y con matices
similares se ha evidenciado en otros continentes, con anterioridad en Libia y
actualmente en Siria y Ucrania. Quien tenga dudas al respecto lo invito a
hojear la Circular de entrenamiento 18-01 de las Fuerzas de Operaciones
Especiales norteamericanas, publicada en noviembre de 2010, bajo el título “La
Guerra no Convencional”.
Ahora mismo en Ucrania están ocurriendo
acontecimientos alarmantes. La
intervención de potencias occidentales debe cesar, para permitir al pueblo
ucraniano ejercer de forma legítima su
derecho a la autodeterminación. No debe
ignorarse que estos hechos pueden tener consecuencias muy graves para la paz y
la seguridad internacionales.
Hemos expresado y ratifico hoy aquí, nuestro pleno
apoyo a la Revolución Bolivariana y Chavista y al compañero Nicolás Maduro
(Aplausos), quien con inteligencia y firmeza ha manejado esta compleja crisis.
Albergamos la convicción de que el pueblo venezolano
sabrá defender sus irreversibles conquistas, el legado del Presidente Hugo
Chávez y el Gobierno que eligió libre y soberanamente, como expresa nuestra
Declaración del pasado día 12 de febrero.
Compañeras y compañeros:
Considero que hemos efectuado un magnífico Congreso
obrero, que sienta pautas para el futuro del movimiento sindical cubano, ya que
las cuestiones analizadas tocan muy de cerca el papel de la CTC y sus
sindicatos en el proceso ideológico, político y económico de la
Revolución. Por tal motivo, en nombre
del Partido Comunista y del Gobierno Revolucionario felicito a nuestra clase
obrera y a todas y todos los que han participado directamente en este XX
Congreso (Aplausos).
En este sentido, creo apropiado recordar un
fragmento del discurso de Fidel al clausurar el histórico XIII Congreso hace
algo más de 40 años, cuando expresó, cito: “No se impone un punto de vista, se
discute con los trabajadores. No se
adoptan medidas por decreto, no importa cuan justas o cuan acertadas puedan
ser… las decisiones fundamentales que afectan a la vida de nuestro pueblo,
tienen que ser discutidas con el pueblo y esencialmente con los trabajadores”.
Fin de la cita.
Así, como nos enseñó Fidel, lo continuaremos
haciendo,
¡Viva la clase obrera cubana! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)
Muchas gracias (Aplausos).

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