WASHINGTON.- Los republicanos rechazaron el nuevo
presupuesto del presidente Barack Obama de 3,9 billones de dólares por
considerarlo nada más que un manifiesto demócrata para las elecciones de
noviembre, pero el plan de gastos ha sido criticado por otro sector: los grupos
opuestos al déficit.
Obama envió el martes a los legisladores un
presupuesto para el 2015 con propuestas que tienen escasas posibilidades de ser
ley. Entre las disposiciones figura un billón de dólares en nuevos impuestos,
en su mayor parte a las grandes corporaciones y un compendio de gastos para
proteger a los consumidores, investigar el cambio climático y mejorar la
tecnología en las escuelas.
El documento describe incluso una reducción de 2,2
billones de dólares en el déficit presupuestario a lo largo de 10 años, aunque
la mayor parte de los ahorros propuestos, incluyendo nuevos impuestos y
reducciones de los pagos gubernamentales a los proveedores del Medicare, tienen
escasas posibilidades de ser aprobadas por el Congreso. Casi un tercio de esos
ahorros está basado en la teoría del fin de la guerra en Irak y la retirada de
Afganistán.


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