WASHINGTON (21 Marzo 2014).- Venezuela ha impuesto
este viernes, de nuevo, su ascendencia en la Organización de Estados Americanos
(OEA) sobre los países afines al ALBA y los indispensables estados caribeños y
ha logrado silenciar el discurso de la diputada opositora María Corina Machado
ante su Consejo Permanente al forzar, con sus votos, que la sesión se celebre a
puerta cerrada. Con esta maniobra, el oficialismo venezolano trata de
desvirtuar la legitimación de la disidencia al Gobierno del presidente Nicolás
Maduro ante la institución e impedir que la reunión se convierta en un altavoz
de las denuncias contra el chavismo de la venezolana.
“Esta es la misma censura, es la censura que nos ha
impuesto un régimen en Venezuela y que su brazo censurador llega hasta aquí”,
ha señalado Machado a la prensa antes de que se iniciara la reunión, cuando ya
parecía inminente que Venezuela iba a lograr que la sesión fuera privada, algo
que consiguió aglutinando 22 votos a favor (bloque del Alba y afines –Brasil,
Argentina y Uruguay-, 10 en contra y una abstención. La intervención de la
diputada, que tras la encarcelación de Leopoldo López se ha erigido en la líder
moral de la oposición venezolana, únicamente podrá ser escuchada de manera
inmediata por los Estados miembros, al no estar la prensa ni ofrecerse a través
del streaming de la OEA, sin embargo, el discurso de Machado, realmente, no va
a ir dirigido a unos países que han dado la espalda a la disidencia, a través
de la propia OEA y de otros organismos regionales como Mercosur y Unasur, sino
a los ciudadanos latinoamericanos.
De acuerdo con lo que sugirió este jueves durante
una conferencia en el CSIS, Machado tiene previsto apelar al “apoyo y la
confianza” que le han demostrado los ciudadanos venezolanos y del resto del
continente para poner en evidencia la indiferencia de sus gobernantes ante la
“represión y tortura propias de un Estado policial” ejercidas por las
autoridades chavistas. Para Machado, en su país no sólo está en juego la
democracia de Venezuela sino la de todo el hemisferio. “No es un tema de
confianza en la OEA, tenemos confianza en los latinoamericanos, en los pueblos
de las Américas que son los que, finalmente, le harán saber a sus Gobiernos que
deben acompañarnos en el afianzamiento de la democracia en la región”,
advirtió.
Venezuela ya consiguió imponer la inusual modalidad
de sesión privada –a priori, las reuniones del Consejo Permanente son públicas-
durante el debate, hace dos semanas, para abordar la posición de la OEA ante la
crisis en ese país. Entonces, los Estados miembros aprobaron, con la sola
oposición de EE UU, Canadá y Panamá, una decepcionante declaración que apoyaba
de manera velada la labor de Maduro a la hora de lidiar con las protestas,
eludía una mención expresa a la oposición y legitimaba el foro de diálogo
impulsado por el Gobierno y repudiado por la disidencia.
Esa resolución y la aceptación de la visita de
cancilleres a Caracas propuesta por Unasur a la que se aferraron estos días
varios estados miembros para impedir, sin éxito, la presencia de Machado en el
Consejo Permanente. solicitada por Panamá. Pese a lograr acallar a la diputada,
Venezuela contempla todavía más estrategias para difuminar todavía más el
impacto del discurso de la opositora. Se da por hecho, que el rodillo de sus
votos consiga que no se debata el primer punto del orden del día que tiene
previsto discutir la situación en Venezuela y donde Panamá pensaba otorgar la
palabra a Machado.
Cabe la posibilidad de que Panamá le permita hablar
durante el punto del día que trata sobre la conmemoración del Día Internacional
de la Mujer. Si lo hace, los mismos países que han votado por que la sesión sea
privada es muy probable que abandonaran la sala. Una medida que también
llevarían a cabo si el embajador panameño espera al turno de Otros asuntos, al
final del Consejo, un desplante que, hace poco, se repitió con ocasión de la
visita del expresdiente de Paraguay, Federico Franco.
Machado, sin embargo, no abandonará la sede de la
OEA sin pronunciar un discurso en el que, por las declaraciones de este jueves,
apelará a la Carta Democrática Interamericana. “Cualquier persona que
objetivamente analice la situación en mi país se da cuenta de que la Carta Democrática
está siendo violada por Venezuela y por los demás países al no activarla, al no
respetarla y defenderla como es su compromiso”, ha advertido la diputada. Sin
embargo, ni el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, ni siquiera
Panamá, EE UU o Canadá, los tres países más críticos con la vulneración de las
libertades civiles por parte del Gobierno de Maduro, consideran que se den los
requisitos -el derribamiento o derrocamiento por la fuerza de un gobierno
democráticamente constituido, la ruptura del orden democrático y la alteración
del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático- para
invocar un instrumento que contempla la suspensión de un país de la OEA.
Pese a lograr acallar a la diputada, Venezuela
contempla todavía más estrategias para difuminar todavía más el impacto del
discurso de María Corina Machado
En público o privado, Machado ha tenido la
oportunidad, este viernes, no sólo de invocar ante la organización “una versión
distinta de la del régimen, la versión del pueblo”, como ella misma afirma,
sino de dar visibilidad internacional a una versión de la embrollada realidad
que se vive en Venezuela. Un gesto que, para la diputada, tiene más
transcendencia que el efecto movilizador que pueda provocar entre los miembros
de la OEA, de cuya efectividad duda, y que, una vez más, ha evidenciado la
fractura que reina en su seno y de su incapacidad para influir en la


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