El fiscal general de Estados Unidos respalda rebajar las penas por delitos menores de drogas
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WASHINGTON (13 Marzo 2014).- El fiscal general de
Estados Unidos, Eric Holder, ha defendido este jueves la reforma del sistema de
penas para los delitos menores de drogas que en enero propuso la Comisión de
Sentencias -el organismo autónomo encargado de establecer las recomendaciones
sobre los límites máximos y mínimos de las condenas que deben observar los
jueces federales al redactar sus fallos- y que se votará a principios del próximo
mes.
El respaldo de Holder se enmarca dentro de la
revisión de la política penitenciara y de la lucha contra las drogas de la
Administración Obama, encabezada por el propio responsable del Departamento de
Justicia.
El nuevo plan propuesto por los miembros de la
Comisión prevé la reducción de las penas mínimas relacionadas con delitos
menores relacionados con el tráfico y la posesión de estupefacientes en 11
meses, pasando de 62 a 51 meses.
De adoptarse, la nueva pauta afectaría al 70% de los
delincuentes implicados en este tipo de infracciones, de acuerdo con los
cálculos de la citada comisión.
La reforma provocaría la reducción de la población
carcelaria de EE UU, la más alta del mundo, en 6.550 reclusos a lo largo de los
próximos cinco años, según la Administración de Justicia. En EE UU, uno de cada
100 ciudadanos está entre rejas, de los 215.556 reclusos que cumplen condena en
una cárcel federal, la mitad lo hace por un delito relacionado con las drogas.
En EE UU, uno de cada 100 ciudadanos está entre
rejas, de los 215.556 reclusos que cumplen condena en una cárcel federal, la
mitad lo hace por un delito relacionado con las drogas
“El ajuste racional de los límites de las condenas
enviará un potente mensaje sobre la justicia de nuestro sistema criminal y
ayudará a reducir el gasto federal en el sistema penitenciario para poder
centrar nuestros escasos recursos en las amenazas que verdaderamente ponen en
riesgo la salud pública”, ha declarado Holder. El Departamento de Justicia
dedica 80.000 millones de dólares, un tercio de su presupuesto.
El respaldo de Holder, es el último jalón de la
estrategia para revisar el sistema de justicia criminal que su departamento ha
puesto en marcha en esta segunda legislatura. El fiscal general ha encabezado
los esfuerzos de la Administración Obama por recortar el tiempo en prisión de
los reclusos acusados por delitos no violentos y favorecer su reinserción; ha
solicitado a los Estados que permitan el derecho a voto de los presos y, a
finales de enero, puso en marcha una iniciativa para que los reos convictos por
delitos de posesión menor de drogas puedan preparar la solicitud de indultos.
“Esta excesiva dependencia de las encarcelaciones no
solo es insostenible financieramente, sino que conlleva unos costes morales y
humanos incalculables”, se ha lamentado Holder.
La reforma penitenciaria que persigue el
Departamento de Justicia no sólo pretende reducir el hacinamiento en las
cárceles estadounidenses.
Para Holder es un asunto que tiene que ver
directamente con los derechos civiles. Cuando el pasado mes de agosto presentó
la nueva política en este sentido, el fiscal general aludió a la discriminación
del sistema de justica. “Hay una historia de disparidades raciales a la hora de
aplicar las leyes, desde la pena de muerte hasta las relacionadas con los
delitos de drogas”, señaló. Los afroamericanos constituyen el 13% de toda la
población de EE UU, pero conforman el 37% de la de las prisiones.
El apoyo de Holder también se vincula estrechamente
con el viraje en la estrategia de lucha contra la droga de la Administración
Obama. El Gobierno estadounidense ha decidido abordar el problema del tráfico y
el uso de estupefacientes desde una perspectiva de salud pública antes que de
un tema de seguridad. El Departamento de Justicia ha dado orden a sus fiscales
de que no exijan penas mínimas obligatorias a los procesados por delitos
menores de narcotráfico que no estén relacionados con bandas criminales o
cárteles y ha solicitado la excarcelación de 100.000 presos no peligrosos para
incorporarlos a programas de rehabilitación -del total de la población reclusa,
el 53% sufre problemas de adicción, opero solo el 15% recibe tratamiento-.
En el país dos Estados han legalizado el consumo, la
producción y la venta de la marihuana para fines recreativos y la medicinal
está permitida en 22 territorios de la Unión, más el Distrito de Columbia. El
mes pasado, el Departamento de Justica y el del Tesoro dieron luz verde para
que los bancos pudieran prestar servicios financieros a los centros autorizados
para la venta de esta sustancia, en agosto Holder publicaba un memorándum en el
que se acordaba tolerar “los experimentos” de Colorado y a Washington , siempre
y cuando cumplieran con ocho prioridades federales, entre ellas prohibir la
venta a menores o enviar marihuana a otros Estados. Cualquier incumplimiento de
estos principios daría lugar a un procesamiento federal.
El fiscal general, sin embargo, no quiere dar la
impresión de que está aparente laxitud o permisividad significa un paso atrás
en la intención de EE UU de luchar contra el crimen organizado relacionado con
el tráfico de drogas. “El apoyo a la propuesta de reducir las penas por tráfico
de drogas no debería ser visto por nuestros colegas mexicanos como una
retirada”, ha señalado para acallar las posibles dudas del otro lado de la frontera
y garantizar la cooperación en materia de lucha contra el narcotráfico.
Por
EVA SAIZ/El País.es


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