CIUDAD DEL VATICANO (22 Marzo 2014).- Durante más de
media hora, con la cabeza baja, conmovido, el papa Francisco escuchó los
nombres de más de 700 víctimas inocentes que, en representación de las 15.000
asesinadas por las distintas mafias que operan en Italia, fueron recordadas
durante una vigilia celebrada en la iglesia romana de san Gregorio VII. El
acto, organizado por la asociación Libera, fundada en 1995 por el sacerdote
Luigi Ciotti, terminó con unas palabras de Jorge Mario Bergoglio dirigidas a
los hombres y mujeres de la mafia: “Habéis tenido un papá y una mamá, pensad en
ellos, llorad un poco y convertíos. Os lo pido de rodillas, convertíos”.
Al principio de la vigilia, Don Ciotti recordó que
“no siempre la Iglesia prestó la suficiente atención a las víctimas de la mafia
y al fenómeno de la criminalidad organizada”. Recordó, no obstante, que el
punto de inflexión se produjo en 1993 con el discurso que Juan Pablo II
pronunció en el valle de los Templos de Agrigento (sur de Sicilia), donde —al
igual que ahora Francisco— pidió a los mafiosos que se convirtieran y dejaran
de matar. También Benedicto XVI, en octubre de 2010, condenó a la mafia durante
una visita a Palermo. Don Ciotti recordó ante el Papa que el 70% de los
familiares de las víctimas inocentes de la mafia “aún no conoce la verdad”
porque los crímenes todavía no han sido resueltos judicialmente, y puso el
ejemplo de la periodista Ilaria Alpi y del cámara Miran Hrovatin, asesinados en
Mogadiscio (Somalia) en 1994 mientras investigaban tráfico de armas y de
deshechos tóxicos en los que, además de la mafia, estaban presuntamente
implicadas algunas autoridades italianas.
Después de la lectura de los nombres de las
víctimas, una mujer se dirigió al papa Francisco: “Mírenos a cada uno de
nosotros, lea en nuestros ojos el dolor de la pérdida de un padre, de una
madre, de un hijo, de una hermana, de un hermano, de una mujer, de un marido.
Mire en nuestros rostros la señal de su ausencia, pero también de su valor, de
su orgullo, de nuestras ganas de vivir”.
El Papa agradeció la valentía de todos aquellos que,
pese al dolor de la pérdida y al miedo, han decidido durante todos estos años,
alentados por asociaciones como Libera, romper la omertà —la ley del silencio
que tratan de imponer las redes criminales—. Jorge Mario Bergoglio recordó a
Domenico Petruzzeli, el niño de tres años asesinado “sin piedad” el pasado
martes junto a su madre y a su compañero sentimental en una carretera de
Taranto.
“No puedo terminar”, dijo el Papa, “sin decir unas
palabras a los grandes ausentes de hoy, pero protagonistas: hombres y mujeres
de la mafia, por favor, cambiar de vida. Nosotros rezamos por vosotros,
convertíos. Os lo pido de rodillas, es por vuestro bien. Esta vida que vivís
ahora no os dará placer, no os dará alegría, no os dará felicidad. El poder, el
dinero que tenéis ahora, de tantos necios sucios, de tantos crímenes mafiosos,
el dinero ensangrentado no podréis llevarlo a la otra vida. Convertíos. Todavía
tenéis tiempo de no acabar en el infierno. Es lo que os espera si continuáis
por este camino”.
Por PABLO ORDAZ/El País.es


No hay comentarios.: