BOGOTÁ (13 Marzo 2014.- Las FARC (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia) siguen reclutando niños por centenares. Entre 2012
y 2103, la banda criminal incorporó a sus filas a 1.255 niños, según datos de
la Comisión Intersectorial para la Prevención de Reclutamiento y la Utilización
de la Violencia Sexual, compuesta por 23 entidades. El ELN, la segunda
guerrilla en importancia en Colombia, alistó a 132 menores de edad en el mismo
periodo.
Del total, un 30% son niñas a las que someten a
abusos sexuales, abortos forzados y agresiones físicas y psicológicas. El
Ministerio de Defensa, por medio del Grupo de Atención Humanitaria al
desmovilizado, maneja datos que indican que desde 2002 hasta marzo del 2013,
las guerrillas citadas y otras pequeñas que aún siguen existiendo, han sido
3.870 niños y adolescentes los que abandonaron los grupos terroristas para
acogerse a los programas de reinserción que impulsan el Estado.
Cabe señalar que cada uno que se escapa asume el
riesgo de ser ejecutado no solo si le cogen antes de lograr su objetivo, sino,
también, si descubren sus planes de fuga.
Para animar a los pequeños que ya están en las FARC
y el ELN a salirse y, sobre todo, prevenir que otros sigan sus pasos, la
Comisión mencionada emprende hoy una campaña publicitaria que estará presente
en los medios de comunicación llamada: 'Aquí tienes plan'. Forma parte del
programa Prevención del Reclutamiento ilícito.
Niñas
de las comunidades indígenas
Quieren alertar a las familias de las regiones donde
el problema tiene más incidencia, que el reclutamiento no se ha acabado, que
sigue siendo una amenaza para los menores de edad. Conforme al estudio hecho
con los chicos que ya salieron de esas bandas terroristas, son Putumayo,
Nariño, Huila, Meta y Antioquia los departamentos que más sufren el flagelo.
También son cada vez más numerosos los casos de reclutamiento de niñas en el
Cauca, en especial, de comunidades indígenas.
EL MUNDO conoce zonas donde los padres optan por
trasladarse a pueblos distantes porque la orden de la guerrilla es llevarse al
menos a un hijo. Si permanecen en la región y los mandan fuera a estudiar para
evitar que terminen en la guerrilla, las FARC les prohíben regresar a sus
hogares. Por tanto, o marchan todos o saben que el chico que se vaya no podrá
volver a su tierra.
La estrategia para reclutar que utilizan las FARC en
los últimos tiempos es enviar parejas de jóvenes guerrilleros con buena pinta,
simpáticos, a los colegios rurales. Prometen salario y una vida de emociones.
Algunos caen en sus redes para descubrir que no hay sueldo y que las emociones
no son sino malos tratos y constante riesgo de morir en bombardeos, en purgas
internas o en ejecuciones en castigo por alguna indisciplina. Las niñas,
además, son, con frecuencia, 'carne fresca' para comandantes, como han relatado
algunas que pudieron fugarse y secuestrados que estuvieron en garras de las
FARC.
Al margen del drama para los menores de edad, el
reclutamiento supone un problema añadido en la mesa de negociación en Cuba. Los
jefes guerrilleros no quieren pisar la cárcel si llegan a un pacto con el
gobierno, pero el reclutamiento de niños es un crimen de lesa humanidad que las
leyes internacionales no permiten que sea amnistiado o indultado.
Por SALUD HERNÁNDEZ-MORA/Especial El Mundo


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