Mujeres indígenas dan a luz en calles de México por falta de espacio en hospitales
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MÉXICO (28 Marzo 2014).- Defensoras de los derechos
de las mujeres acudieron ayer a la escena internacional para reclamar al
gobierno de México lo que consideran un patrón de rechazo a indígenas
embarazadas en hospitales públicos y que las ha forzado a dar a luz en la
calle.
Las activistas que han viajado a poblados del sur de
México dicen que han documentado al menos 20 casos de mujeres que dieron a luz
afuera de hospitales o centros de salud debido a que no había espacio o
personal capacitado.
Fotos y videos de los alumbramientos se han
difundido en los últimos meses en redes sociales y han causado indignación
tanto en México como en el extranjero.
Funcionarios del sistema de salud de México han
dicho que se ha tratado de hechos aislados e inevitables debido a la saturación
en hospitales y centros de salud, además de que afirman que la mayoría son
asistidos por personal médico.
Sin embargo, activistas del Grupo de Información en
Reproducción Elegida declararon el jueves ante la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, en Washington, que desde su óptica es un problema sistemático
de prejuicio y crueldad hacia las indígenas en el sistema público de salud
mexicano.
“Estos casos no son aislados. Hemos documentado
patrones. No es una mujer, son muchas. No está siendo atendida la
problemática”, dijo Regina Tamés, directora del Grupo de Información en
Reproducción Elegida, una organización no gubernamental con sede en la ciudad
de México.
Tamés habló con The Associated Press luego de la
sesión en la Comisión Interamericana en la que ella participó como ponente.
Pablo Kuri Morales, subsecretario de Prevención de Salud de México, aseguró en
la sesión de la Comisión Interamericana que la mayoría de los nacimientos en el
sistema de salud público de México ocurren sin ningún problema, aunque
reconoció que cientos de mujeres todavía mueren cada año durante o
inmediatamente después de dar a luz, en una tasa de mortalidad materna que
supera en más de tres veces a la de Estados Unidos.
“Esto es algo que el gobierno de México reconoce
como una preocupación. Estamos en la línea de rechazar, reprobar y por supuesto
combatir con toda la fuerza del Estado cualquier forma de violencia contra las
mujeres”, dijo Kuri. “Pero no es un `switch’ que podamos prender y apagar”,
añadió.
El problema provocó la atención nacional cuando
comenzó a divulgarse en redes sociales una fotografía de una indígena mazateca
de 29 años que permanecía en cuclillas y adolorida inmediatamente después de
haber dado a luz en octubre justo afuera de un centro de salud rural en el
pueblo de San Felipe Jalapa de Díaz, en el estado sureño de Oaxaca. La mujer,
Irma López, y su hijo Sabino Salvador, sobrevivieron sin que se les presentaran
mayores complicaciones de salud.
Sin embargo, la imagen indignó a muchos mexicanos
cuando apareció en Twitter, Facebook e incluso fue publicada en la primera
plana de algunos diarios nacionales. El caso de López llevó a otras dos mujeres
a dar a conocer que ellas también habían dado a luz afuera del mismo centro de
salud.
Menos de una semana después, autoridades despidieron
al director de otro hospital tras la divulgación de un video en Youtube en el
que se ve a otra mujer que tiene a su bebé en una sala de espera.
Canales de noticias en Oaxaca mostraron también a
una mujer que da a luz en un patio oscuro afuera del Hospital General de
Huajuapan de León. Una indígena más de 18 años tuvo a su bebé en el baño de un
albergue junto a un hospital, luego de que le rechazaron atención médica. “Esta
es una situación que no es nueva”, dijo Tamés, del Grupo de Información en
Reproducción Elegida.
“Lo que es nuevo es que la gente está indignada y
está queriendo mover las cosas”, añadió. A principios de este mes, el
presidente Enrique Peña Nieto instruyó a los hospitales a no rechazar a mujeres
en trabajo de parto.
El gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, anunció
recientemente una inversión de 550.000 dólares para establecer 50 nuevas salas
de parto en varias partes del estado. Sin embargo, tan solo esta semana los
medios de comunicación informaron sobre el caso de una mujer que sentía
contracciones y le habían negado atención médica en un hospital.
Solamente la recibieron después del arribo de
fotógrafos. Ninguna de las mujeres, ni los bebés han muerto o sufrido de
mayores problemas de salud, aunque Tamés dijo que las autoridades no deberían
esperar a que alguien muera para fortalecer con personal los hospitales en
zonas rurales.
La mayoría de los casos han ocurrido en Oaxaca, uno
de los estados más pobres del país y que tiene una de las tasas más altas de
problemas obstétricos, incluida la preeclampsia, una complicación que provoca
presión arterial alta en las madres durante el embarazo y que puede causar
fallas renales.
Algunos otros casos han ocurrido en Puebla y
Chiapas, otros estados con alta población indígena. El organismo internacional
ahora tiene que estudiar los casos presentados el jueves y entonces puede
enviar resoluciones que no son vinculantes.
Aunque las autoridades suspendieron al director del
primer centro de salud que atrajo la atención, semanas después el comité
estatal de Oaxaca que regula asuntos médicos descartó que el caso de López
fuera resultado de negligencia y, en cambio, llamó a esos nacimientos “eventos
fortuitos”.
López dice que el personal del mismo centro de salud
rural ha sido grosero con ella después del incidente ya que ella ha ofrecido
entrevistas en las que se queja de la forma en que fue tratada.
“Lo que yo siento es horrible. La enfermera no nos
atiende bien”, expresó la mujer indígena. López, quien dice que a menudo está
tan hambrienta que no puede amamantar, espera que su caso ayude a proporcionar
una mejor atención a las mujeres indígenas embarazadas. “Tengo esperanza de que
nos apoyen. Somos campesinas, amas de casa”, dijo López.


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