NUEVA YORK (12 Marzo 2014).- Aprovechando que estaba de visita a
Manhattan para asistir a eventos de recaudación de fondos para los demócratas,
el presidente Barack Obama se tomó una pronta pausa el martes para una visita
no anunciada a Gap para comprar suéteres para sus hijas, indumentaria deportiva
para su esposa y para volver a promover el alza del salario mínimo.
“Creo que las damas estarán impresionadas con mi
sentido de la moda”, dijo el presidente al llevar sus compras al mostrador.
Sea verdad o no, Obama mostró sensibilidad de padre.
Cuando examinaba suéteres para sus hijas, un dependiente sugirió uno con cuello
en V.
“Me preocupa que un cuello en V se vaya a correr”,
dijo, y optó en lugar de ello por cuellos redondos: uno a rayas blancas y
grises, y otro color coral.
“Para Michelle, no tengo idea de qué comprar. Quizás
debería comprarle calcetines”, dijo.
Rechazó una sudadera con capucha y optó por una
chaqueta deportiva para la primera dama. Mientras pagaba con una tarjeta de
crédito —”No traigo siempre mi billetera”, confesó — fingió sorpresa ante lo
automatizado del proceso.
“¿Puedes firmar la máquina?”, preguntó, recordando
un momento similar de George H.W. Bush. “Estoy bromeando”, añadió. “Ya tenían
estas máquinas la última vez que me fui de compras”.
El presidente entonces felicitó a Gap por instituir
una política de pagarles a sus empleados nuevos un salario mínimo más alto.
Obama ha ordenado que los contratistas federales
eleven el salario mínimo y le pidió al Congreso que apruebe un incremento de
7,25 a 10,10 dólares por hora para todos los trabajadores.
Antes de irse, Obama ofreció un buen consejo: “Nunca
está de más traer algo de regreso cuando uno está de viaje”, dijo.
“Te ganas puntos al llegar a casa”.


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