HUNSTVILLE (09 Abril 2014).- El mexicano Ramiro
Hernández enfrentó la inyección letal pidiendo perdón a la familia de la
víctima Glen Ernst Lich. Se despidió diciendo que "amaba a su
familia" y diciendo "que fue feliz hasta el final", también dijo
que "Dios es el único testigo de lo que pasó esa noche".
"Gracias Dios estoy yendo contigo", esas
fueron sus últimas palabras. El mexicano pasó sus últimas horas de vida
limpiando sus zapatillas, hablando con su familiares, en particular su hermano
Jorge y comiendo magdalenas de chocolate. Esa fue la manera en que escogió
vivir para luego morir.
Su última visita fue uno de sus hermanas y se
registró a las 11:15AM. Tras eso fue trasladado a la Unidad de las Paredes en
la Prisión de Huntsville.
La inyección del anestésico Pentobarbital entró a
sus venas a las 6:17PM, 11 fueron los minutos de agonía hasta dar un respiro
final. Según el vocero de la prisión de Huntsville, Jason Clark "no hubo
señales de dolor y Hernández quedó inconsciente casi de inmediato". Su
hermano Jorge será quien recoja su cuerpo, con el destino final de Tamaulipas.
Cuando faltaban pocos minutos para la ejecución,
algunas personas en contra de la pena de muerte, comenzaron a protestar y
pidieron el fin de esta práctica que en Texas ha cobrado 513 vidas desde su
inicio.
“¡Paren las ejecuciones!! ¡es barbárico!! alegaban manifestantes de Texas Death Penalty
Abolition Movement. “Lo que pasará es un crimen, este chico
no tuvo una oportunidad en la vida, creció en un basurero”, comentó Gloria
Rubac, vocera de la organización.
Hernández le escribió una carta en noviembre
pidiéndole que la viniera a visitar. Rubac cuenta que la misiva estaba escrita
en español y que él se sentía solo, pero el documento no le llegó hasta febrero
y nunca pudieron concretar un encuentro.
“Me explicó que su familia no tenía dinero y no
venían a verlo muy seguido”, dijo.
Yanci Escobar tiene un motivo muy personal para
estar protestando. Su esposo Juan Balderas está condenado a muerte por el
asesinato de Eduardo Hernández ocurrido en 2005 en Texas.“Hace dos semanas que
no he podido verlo. Él no es culpable, apenas el 14 de marzo pasado lo
sentenciaron, estuvo esperando por ocho años un juicio”, comentó. “Es difícil
pensar en la condición en que lo tienen, ni siquiera a los animales los tratan
así”. Grupos a favor de la pena de muerte y en este caso, de la víctima, el
profesor Glen Ernst Lich, no se habían presentado en el lugar.
Cerca de las 6:03 PM los testigos de la ejecución
llegaron al lugar. En un clima de silencio y cautela ingresaron al edificio, escoltados
por funcionarios del Departamento de Justicia Criminal de Texas.
Se agotaron los recursos legales
La última instancia legal que podría haber
suspendido la ejecución de Hernández era una decisión de última hora en la
oficina del gobernador Rick Perry, pero la llamada nunca llegó.
De las 513 ejecuciones que se han realizado en Texas
desde el inicio de esta práctica, 274 se han realizado bajo la Administración
de Perry. Actualmente hay 274 personas condenadas a muerte en el estado, de
ellos 70 son latinos. Desde 1982 hasta ahora se han ejecutado 90 latinos en
Texas.
La defensa legal de Hernández utilizó varios
recursos para detener la ejecución sin éxito. El fuerte de sus argumentos se
basó en que el mexicano tenía retraso mental. En 2002 la Corte Suprema
determinó que no se puede ejecutar a personas con este tipo de discapacidad,
pero dejó a los estados la responsabilidad de determinar el criterio para
definirla.
Según una declaración de sus abogadas existe
“evidencia abundante, que incluye numerosos resultados de cociente intelectual
(IQ) en el rango de retraso mental, documenta la discapacidad de Hernández”.
Pero al preguntarle a su hermano Jorge si él
coincidía con esto, respondió que no podía emitir una opinión al respecto y que
eso dependía del diagnóstico de especialistas”.
El futuro para otros mexicanos
Las ejecuciones de mexicanos en Texas están
profundizando una herida entre los gobiernos de México y Estados Unidos. En
2004, la Corte Internacional de Justicia determinó que las cortes estadounidenses
deben revisar el proceso y sentencia de los ciudadanos mexicanos para
determinar si la asistencia consular hubiera hecho alguna diferencia en sus
fallos.
Esto luego que Ramiro Hernández al igual que otros
51 mexicanos detenidos en Estados Unidos se agruparan en el “caso Avena”.
En 2008 con el caso “Medellín versus Texas” la Corte
Suprema determinó que el Congreso debe aprobar legislación para implementar
este fallo, lo que no ha ocurrido.
Actualmente quedan ocho mexicanos esperando la
inyección letal en Texas, que estuvieron incluidos en el caso Avena.


No hay comentarios.: