CIUDAD DEL VATICANO (13 Abril 2014).- Con una Plaza de San Pedro
repleta por el Domingo de Ramos, el papa Francisco ignoró la homilía que tenía
preparada e improvisó por completo, en un alejamiento notable de la práctica.
Después, bajó del papamóvil para posar en "selfies" con jóvenes de la
multitud.
En su homilía, Francisco pidió a las personas,
incluido él mismo, mirar en el corazón para ver cómo están viviendo sus vidas.
"¿Mi vida se ha quedado dormida?",
Francisco preguntó después de escuchar un relato evangélico de cómo los
discípulos de Jesús se quedaron dormidos poco antes de ser traicionado por
Judas antes de su crucifixión.
"¿Soy como Poncio Pilato, quien al ver que la
situación es difícil, se lava las manos?".
El pontífice parecía cansado, pausando
frecuentemente para recuperar el aliento, mientras habló unos 15 minutos por la
misa del Domingo de Ramos, con la que inicia la Semana Santa católica.
Después de la ceremonia de más de dos horas,
Francisco pareció recuperar el aliento. Charló amigablemente con los cardenales
y posó para "selfies" con jóvenes de Río de Janeiro que llevaron una
gran cruz a la plaza.
Apenas subía al papamóvil descapotable cuando vio a
unos jóvenes polacos, quienes también querían tomarse una foto con el papa, y
él bajó para complacerlos.
Unas 100,000 personas, entre romanos, turistas y
peregrinos, tenían ramas de olivo en sus manos, hojas de palma u hojas
trenzadas en forma de cruces que fueron bendecidas por Francisco al inicio de
la ceremonia.
Francisco utilizó un báculo de madera tallada que le
obsequiaron presos italianos. El pontífice quiere poner a los marginados en el
centro de la atención de la iglesia.
El papa llevaba vestiduras rojas, simbolizando la
sangre derramada por Jesús crucificado.
Semana Santa culmina el próximo domingo con la misa
de Pascua, también en la Plaza de San Pedro.
Para el 27 de abril será la canonización de dos
papas, Juan Pablo II y Juan XXIII.


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