Berlusconi llega a un centro de ancianos en Milán para cumplir con su condena de trabajos sociales
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ROMA (9 Mayo 2014).- Silvio Berlusconi ha comenzado
esta misma mañana a cumplir la pena de servicios sociales que le ha sido
impuesta tras ser condenado en agosto pasado por fraude fiscal. A las 9.43
horas, dos minutos antes del horario previsto, entre una nube de un centenar de
fotógrafos y cámaras de televisión a los que no se ha dignado dedicarle ninguno
de sus habituales saludos, el tres veces ex primer ministro italiano hacía su
entrada en el centro geriátrico Sagrada Familia de la localidad de Cesano
Boscone, a las fueras de Milán, donde se dedicará a cuidar a una veintena de
enfermos de Alzheimer. Un tipo de un sindicato le ha recibido al grito de:
"Nosotros, trabajadores italianos, tenemos un sueño en el corazón: ver a
Berlusconi en la cárcel de San Vittore".
Ni
vídeos ni fotografías en el centro
Los trabajadores del centro en el que Berlusconi
salda su deuda con las Justicia han sido alertados en los últimos días de que
no podrán realizar vídeos o fotografías durante las cuatro horas a la semana, a
lo largo de 10 meses y medio, que el ex Cavaliere dedicará a servicios
sociales. Dicen que Berlusconi quiere mantener "un perfil bajo", pero
sobre todo no quiere ser inmortalizado mientras cumple por ley la condena que
le ha sido impuesta, y que en cualquier caso es muy llevadera. Con unas 170
horas en total de servicios sociales se quitará de encima una condena que en
principio era de cuatro años de cárcel, que se le quedó reducida a un año
gracias a una amnistía y que al tener 77 años, carecer de antecedentes penales
y haber sido jefe del Ejecutivo en tres ocasiones ni siquiera tiene que cumplir
en régimen de arresto domiciliario.
"Queremos mantener la normalidad. La llegada de
Berlusconi debe ser una cosa como tantas otras. Los problemas aquí son
otros", sostiene Fabrizio Pregliasco, director científico del centro de la
Sagrada Familia.
Pero con alguien con una personalidad tan explosiva
como Silvio Berlusconi es difícil mantener la normalidad. De hecho , el ex
primer ministro ya aseguraba hace unos días que seguramente pasará más tiempo
con los enfermos de Alzheimer del que le corresponde y que además piensa dar la
campanada. "Tengo reservada una gran sorpresa, porque he estudiado a fondo
el sistema de terapias que se pueden aplicar", soltó.
Unas palabras que inmediatamente suscitaron la
amarga reacción de Gabriella Salvini Porro, presidente de la ONG Fundación
Alzheimer Italia: "Ésta es una enfermedad tremenda que borra a la persona.
Y sobre este asunto que es un problema enorme se está banalizando. Uno de los
mayores problemas de los enfermos de Alzheimer es reconocer a las personas.
Necesitan tiempo para habituarse a los rostros de quienes se ocupan de ellos,
desde luego no necesitan que a diario acuda una persona distinta. O ver a una
persona cuatro horas a la semana. ¿Qué sentido tiene? Ninguno".
Inhabilitación
para cargo político
Además de cumplir la pena de servicios sociales que
le ha sido impuesta, Berlusconi no puede ser candidato electoral ni puede
(salvo autorización específica) abandonar en los próximos 10 meses Lombardía,
excepto para acudir de martes a jueves a su domicilio en Roma. Los jueces,
asimismo, le han advertido que debe ser cuidadoso en sus críticas a los
magistrados, porque eso podría provocar que le fuera revocada la pena de
servicios sociales y se le impusiera la de arresto domiciliario.
Pero, aun así, Berlusconi no puede evitar
callarse...
"Los servicios sociales se mandan a personas
que deben ser reeducadas, y mandar a un señor de mi edad, con todo lo que he
hecho... He sido el ciudadano que más tiempo ha estado en el Gobierno, que ha
presidido cumbres internacionales, que ha sido presidente de Europa", se
quejaba en una entrevista. "
"Pensar que esta sentencia puede reeducarme es
una cosa ridícula, pero no para mí, sino para el país", sentenció.
Por
IRENE HERNÁNDEZ VELASCO/El Mundo.es


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