LONDRES (3 Mayo 2014).- Los socorristas abandonaron
hoy la búsqueda de sobrevivientes en el poblado sepultado por el
desprendimiento de una montaña en el noreste de Afganistán, debido a que
carecen del equipo necesario para remover toneladas de tierra y piedras.
La decisión fue confirmada por autoridades locales,
que también revisaron a la baja el elevado número de víctimas que, horas antes,
estimaron en al menos 2,000 y colocaron la cifra en alrededor de 500.
Después de hallar a siete sobrevivientes, los
equipos de rescate perdieron la esperanza de encontrar a más, un día después de
que se desprendió la ladera de una montaña y sepultó a la aldea de Aab Barik,
en la remota provincia de Badakhshan.
Los rescatistas dejaron de cavar en la tierra y el
lodo esta tarde y la zona quedará como una enorme fosa común, indicaron las
autoridades provinciales, de acuerdo con la agencia afgana de noticias Khaama
Press.
Hasta ahora, se desconoce con exactitud el número de
personas que quedaron sepultadas por tierra y rocas, que habrían cubierto unas
300 casas con sus familiares dentro, pues el incidente ocurrió en viernes, día
de descanso en Afganistán.
La mañana de este sábado, las autoridades
confirmaron que hasta 2,100 personas estaban muertas o desaparecidas; sin
embargo, al anunciar la suspensión de los trabajos de rescate, estimaron que
sólo un máximo de 500 personas habrían fallecido.
“La primera cifra que anunciamos se obtuvo de la
población local, no de nuestro equipo técnico”, sostuvo el vicegobernador de
Badakhshan, Gul Mohammad Bedar, y puntualizó: “creemos que el número de muertos
no se elevará más allá de 500”.
La misión de ayuda humanitaria de la Organización de
las Naciones Unidas (ONU) para Afganistán precisó que no podía verificar el
saldo de víctimas, pero reiteró que 350 muertes fueron confirmadas y “muchas
(personas) más” están desaparecidas.
El coordinador de la ONU, Mark Bowden, declaró que
las posibilidades de encontrar sobrevivientes eran escasas debido a la
naturaleza catastrófica de la zona afectada y al riesgo de nuevos
desprendimientos.
Las casas quedaron sepultadas bajo 60 metros de
tierra y piedras, por lo que los rescatistas -armados sólo con un reducido
número de palas- fueron incapaces de llegar hasta ellas. “Es físicamente
imposible. Nosotros no tenemos suficientes palas, necesitamos máquinas”, dijo.
El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, expresó
su profunda tristeza por la tragedia y declaró un día de duelo nacional mañana
domingo en el país por la víctimas del alud.


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