El líder se queda sin red; levante 2, Atlético 0

VALENCIA (4 Mayo 2014).- No le quedan vidas al líder. Como si la Liga fuera un videojuego, el Atlético no tiene más remedio que ganar los dos partidos a descontarle al campeonato si quiere ser campeón. Cedió en el campo del Levante la ventaja que se había ganado antes, y es ahora que espera un final de Liga apasionante, con el Barcelona un punto más cerca y con el Real Madrid respirando en la nuca, los dos transatlánticos con opciones, pero claro, con esa última jornada donde los odios entre ellos pueden beneficiar al equipo de Simeone, ciego ante la portería de un inmenso Keylor Navas, nervioso en alguna fase, preso acaso del vértigo lógico a estas alturas. A falta de calibrar el impacto anímico de lo sucedido, las matemáticas dicen que, en realidad, para el líder la cosa no ha cambiado mucho con respecto a la mañana del domingo. Debía hacer seis puntos para levantar el trofeo, y en ese sentido sigue igual. Mejor escrito, igual no. Porque sin red se vive peor. Mucho peor. [Narración y estadísticas: Levante 2 Atlético 0]

Ya pasó un mal rato el Atlético en la primera parte, y lo pasó desde bien pronto, cuando Filipe no pudo quitar el cuerpo para que el balón, procedente de un córner, le impactara y terminara dentro de la portería de Courtois, que había dado dos pasos hacia el primer palo. Bien pronto se encontró el equipo de Simeone, pues, por detrás en el marcador, una situación novedosa, pues probablemente los jugadores casi ni recordaran la última vez que sucedió eso en Liga (fue en Bilbao, el 29 de marzo). En Champions fue el pasado miércoles, pero en Valencia no igualó la cosa en ocho minutos como en Stamford Bridge.

Pudo hacerlo, pues la tuvo Raúl García antes del cuarto de hora, pero apareció Keylor Navas, y el rechace lo mandó fuera Villa. Hubo más opciones, algunas desbaratadas por el mal ojo de los asistentes y otras por falta de finura en el último pase. Pero se agarró el Atlético a un plan muy sencillo: enviar balones a la espalda de los defensas del Levante. Ni siquiera hacía falta que fueran a la espalda. Con que les cogiera corriendo hacia atrás era suficiente para montar una zapatiesta en cada uno de ellos. Vyntra y Navarro sufren en esa situación como nadie. Por ahí iba encontrando esperanzas el Atlético, por ahí y por los balones parados, que en la primera parte sin embargo apenas cuajaron en algún 'huy'.

Cambio de bandas

Simeone probó a mudar las bandas de Koke y Raúl García, especialmente atropellado el navarro, sin el temple de otros días, y tras él se fue contagiando de eso todo el equipo. Porque, si bien justo después del gol el Atlético halló caminos para creer en el empate, en el último cuarto de hora antes del descanso el equipo se apagó. Dejó de generar ocasiones pese a que disponía absolutamente del balón. El Levante, bien posicionado, sin tener que correr hacia atrás -tampoco hacia adelante- maniató a su oponente, que ofreció los primeros síntomas de vértigo, con faltas sacadas demasiado rápido y faltas innecesarias por exceso de ímpetu. Al mal rato del Atlético siguió contribuyendo, de tanto en tanto, Keylor, que para esas alturas ya había dejado claro lo que es: uno de los porteros de la Liga, probablemente el más fiable después del que tenía enfrente.

Se ahogó el Atlético en una mala primera parte y volvió del vestuario con una maniobra casi inédita de Simeone, que pocas veces habrá hecho dos cambios en el descanso. Salieron Arda y Adrián en el lugar de Raúl García y de Villa. Y durante 20 minutos coleccionó el Atlético ocasiones, una detrás de otra, de todos los colores y formas imaginables. La tuvo Adrián primero, y luego Arda, que no culminó una pelea de Costa -de las pocas que ganó en el cuerpo a cuerpo, y más tarde sacó Vyntra un remate de la misma línea, y un poco más tarde fue Navas, de nuevo Keylor Navas, el que sacó una mano brutal a disparo de Toby, y luego...

Y luego, en una acción maravillosa al primer toque, llegó el segundo del Levante, obra de Barral, que convirtió a Courtois, espectador hasta entonces, en un poste de cemento. Quedaban 20 minutos y todavía quiso el equipo rojiblanco engancharse al partido, pero el remate de Adrián se marchó al poste. No estaba la cosa para la victoria del líder, que quizá no la mereció, o sí, porque en el fútbol la justicia son los goles, lo único que no se puede debatir. Se queda el líder sin red y obligado a echar unas cuentas con las que no contaba, pero que en realidad siguen siendo las mismas: debía ganar dos partidos de los tres que le quedaban. Y en las mismas está.




Por EDUARDO J. CASTELAO/El Mundo

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