WASHINGTON (5 Abril 2014).- Estados Unidos tiene
tras las rejas a 2,2 millones de personas, casi el 25 % de la población
encarcelada del mundo, reporta PL.
Un comentario del periodista David Brooks,
columnista de La Jornada, aborda esa situación y otros aspectos de la justicia
en el país que se autoproclama “faro de la libertad mundial”.
Un informe del Consejo Nacional de Investigaciones,
grupo científico de élite de la Academia Nacional de Ciencias, reportó que casi
uno de cada 100 adultos en el país está en prisión, tasa de cinco a 10 veces
más alta que las de Europa y otros países, indica el texto.
De los encarcelados, subraya, 60 % son
afroestadounidenses o latinos, a la vez que plantea que en el país que se
autotitula “ejemplo de democracia”, el pueblo tiene muy poca influencia sobre
sus representantes.
En ese sentido Brooks pone como ejemplo que a pesar
del apoyo abrumador a favor de un incremento del salario mínimo (en algunos
sondeos más de 75 % lo apoya), el Senado, del que más de la mitad de sus
integrantes son millonarios, derrotó esa medida.
Al analizar sondeos de opinión pública y compararlos
con la toma de decisiones políticas en los últimos 30 años, investigadores
comprobaron que los intereses de los más ricos casi siempre prevalecen sobre la
voluntad e influencia de las mayorías, acentúa.
Al abordar el presunto imperio de la justicia en el
país, Brooks aborda el juicio que se sigue en Nueva York contra Cecily
McMillan, estudiante de la Universidad New School y participante del movimiento
Ocupa Wall Street, quien es acusada de golpear a un policía debajo del ojo
cuando este intentó arrestarla.
Ella, describe el columnista, afirma que el policía
la agarró por atrás y le lastimó los pechos, y que ella no sabía que el agresor
era un oficial cuando le dio un codazo como reacción espontánea de defensa.
No importa que el policía haya sido acusado
anteriormente de uso excesivo de fuerza, ni que McMillan no tenga antecedentes
penales, ni que la policía empleara tácticas de agresión física múltiples veces
contra los Ocupa, señala.
Como suele suceder, subraya, los que denuncian o son
víctimas de la injusticia aquí se encuentran en el banquillo de los acusados, a
la vez que los más ricos se han vuelto “intocables” por la justicia, mientras
esta se aplica de manera cada vez más agresiva contra disidentes y delincuentes
pobres.


No hay comentarios.: