Es fácil recordarlos. Los hay a patadas. Recientes y
pasados. Partidos e incluso campeonatos completos que jamás se detienen. Es lo
que tiene el negocio y su mantra inmutable: la pela es la pela. Y cuando las
ganacias están de por medio ni la vida importa. Menos aún si es la de un simple
caddie. Quién sabe, quizás si hubiera sido un jugador... Pero no hay dudas
entre la bolsa y la vida. No para el Circuito Europeo, que decidió seguir
adelante con un ridículo Abierto de Madeira después de que Iain McGregor,
caddie de Alastair Forsyth, falleciera a los 52 años en el green del hoyo 9 del
campo de Santo da Serra a causa de un infarto.
Si en 2010 nadie paró la Copa de África de naciones
después de que un grupo separatista angoleño acribillase a balazos el autobús
de la selección de Togo matando a tres personas, cómo se va a parar por un
infarto. Si en 1992 nadie en el estadio de Sarrià pensó en detener un
Espanyol-Cadiz mientras un muchacho de apenas 13 años agonizaba con una bengala
clavada en el pecho, cómo se va a parar por un infarto. Si nadie paró la Copa
del Mundo de esquí tras el accidente que le costó la vida a Regine Cavagnoud o
los recientes Juegos Olímpicos de invierno en Sochi ni siquiera se plantearon
un aplazamiento tras el grave accidente que ha dejado paralítica a la
esquiadora rusa Maria Komissarova, cómo se iba a parar por un infarto.
Thorbjørn Olesen, Rafael Cabrera-Bello, David Lynn,
Oliver Wilson, Shane Lowry, Brendan Grace... Interminable lista de condolencias
para uno de los tipos más queridos en el tour. También la del Circuito Europeo.
"Con gran tristeza y profundo pesar anunciamos la muerte del caddie Iain
McGregor durante la jornada final del Abierto de Madeira. Los miembros del
Circuito Europeo extendemos nuestras condolencias a los amigos y familiares de
Iain". Formalidad pura en un comunicado de autodefensa.
"Después de consultar con los jugadores y el
resto de caddies, se ha decidido que el juego debe continuar y que debemos
terminar el torneo. Se ha hecho un minuto de silencio en la casa club".
Así. Nada más. Un minuto de silencio y listo. Más tiempo se paró el juego en El
Prat hace tres años, cuando al golf se le rompió el corazón tras el fallecimiento
de Seve Ballesteros. Como decía ayer en Twitter Gonzalo Fernández-Castaño en
respuesta a una persona crítica con la decisión "No puedo estar más de
acuerdo #vergüenza".
PS - Por si a alguien le importa ganó Daniel Brooks
en el playoff de un torneo reducido a 36 hoyos a causa de la niebla y en el que
se rumorea que el organizador/patrocinador trató de reducir el montante de los
premios. Pasta, pasta, pasta, siempre la pasta.


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