DENVER (14 Mayo 2014).- Cuando el receptor dominicano de los
Rockies, Wilín Rosario, tenía seis años en Bonao, su madre encontró el regalo
perfecto -- un muñeco.
"Ibamos al patio y le quitábamos la cabeza al
muñeco", recordó Rosario. "Luego cortábamos una rama de un árbol para
hacer un bate y le dábamos a la cabeza del muñeco".
Rosario, los Rockies y el béisbol pueden darle las
gracias a Crucita Paniagua, por darle a su hijo la base que lo ha hecho uno de
los mejores toleteros de la receptoría desde que subió a la Gran Carpa -- sin
ver tiempo en Triple-A -- durante la campaña del 2012.
El cátcher de 25 años de edad dijo que su madre
hasta hoy en día tampoco ha dejado de ayudarle a hacer ajustes en su swing.
Rosario siempre sonríe cuando piensa en su principal crítico.
"Mi mamá es mi coach de bateo", expresó
Rosario. "En ocasiones nota algo que no he visto yo. Me dice que use mis
manos y se enfada cuando me poncho haciéndole swing a malos lanzamientos. Me
pregunta por qué le tiro a pitcheos por el suelo.
"Siempre demuestra bastante emoción, sea buena
o mala. Cuando tu madre te dice algo, siempre pones atención. Comienzas a
pensar que algo está mal si tu mamá te está dando consejos".
Son pocos los instructores de secundaria o
entrenadores privados que puedan decir que tienen como pupilos a un legítimo
cañonero de Grandes Ligas y otro posible ligamayorista en camino. El hermano
menor de Rosario, Jairo Rosario, jugó con la sucursal de los Rockies a nivel de
novatos en Grand Junction, Colorado el año pasado y tuvo un promedio de .242
con cuatro cuadrangulares, seis dobles, tres triples y 22 empujadas en 44
encuentros.
Pero Paniagua puede hacer maravillas con una cabeza
de un muñeco y una rama.
Le dio a Wilín la base de una capacidad atlética
para que las lecciones valieran la pena. Rosario dice que su padre, José
Rosario, trabajó como obrero y pintor, y que no era deportista. Tampoco lo fue
su padrastro, Mariano García. Los deportistas fueron su madre y los hermanos de
ella.
"Mi familia me dijo que mi madre jugaba en un
equipo femenino de mi ciudad", declaró Rosario, quien actualmente se
encuentra en la lista de incapacitados debido a una infección viral que también
ha afectado a otros compañeros en los Rockies. "Los hermanos de mi madre
me han dicho que ella jugaba bastante bien. Jugaba en la tercera base y varias
veces en la receptoría. Ella era la mejor bateadora que tenía el equipo.
"Entonces me llevaba al terreno y jugábamos los
sábados y domingos; después jugábamos en el patio de nuestra casa".
Rosario estuvo bastante agradecido con su madre
cuando lo visitó en Denver justo cuando más la necesitaba el año pasado. El
cátcher llevaba promedio de .243 cuando ella llegó el 15 de junio. Desde
aquella fecha hasta el final de la campaña, Rosario bateó .332, tuvo un
porcentaje de embasarse de .349 y pegó 11 jonrones, 16 dobletes y un triple.
Paniagua estuvo de visita durante los Entrenamientos
de Primavera este año, pero adquirir las visas para ella y otros familiares
puede ser un proceso frustrante.
"Recuerdo que tuve un pequeño problema en
abril, porque no le dieron la visa a mi madre, ni a ninguno de mis
familiares", indicó Rosario. "No sé por qué. Pero mi madre pudo venir
para los entrenamientos".
Durante el invierno, Rosario normalmente juega en la
Liga Dominicana con las Aguilas Cibaeñas. Pero también saca tiempo para ser
compañero de equipo de su madre.
"En la familia de mi madre, todos se criaron
jugando pelota", dijo Rosario. "Cuando eran más jóvenes, jugaban
béisbol, pero ahora juegan softbol. Tenemos un equipo familiar".
Por THOMAS HARDING/MLB.com


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