WASHINGTON (13 Junio 2014).- El presidente Barack
Obama aseguró hoy que Estados Unidos hará su parte para ayudar a frenar el
avance de los extremistas en Irak, pero pidió a las autoridades de Bagdad un
esfuerzo por resolver políticamente la crisis.
"Nadie tiene interés en ver que los terroristas
obtienen una base estable dentro de Irak y nadie se va a beneficiar con un Irak
hundido en el caos. Por ello, Estados Unidos hará su parte, pero hay que
entender que en última instancia depende de los iraquíes resolver sus
problemas", añadió Obama.
Obama aclaró que las tropas de EE.UU. "no
volverán a combatir en Irak" pero dejó la puerta abierta a otras opciones
militares, entre ellas la que se baraja con más fuerza: ataques aéreos
selectivos.
El presidente dijo en los jardines de la Casa Blanca
que está revisando opciones con su equipo de seguridad, pero será necesario que
los iraquíes se comprometan a poner de lado las diferencias sectarias entre
suníes y chiitas.
Según el mandatario, la decisión de una posible
acción militar "llevará varios días", ya que deben analizar la
información de inteligencia y hablar con el gobierno del primer ministro
iraquí, Nuri al Maliki, para que "esas acciones sean precisas".
"Estados Unidos no se va a implicar en una
acción militar en ausencia de un compromiso político que lleve a que las partes
trabajen juntas en Irak", aseguró Obama antes de partir a una reserva
india en Dakota del Norte.
El gobierno iraquí, del chiita Al Maliki, ha pedido
a Washington apoyo aéreo para frenar los avances de la milicia extremistas suní
del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), que también opera en la guerra
civil siria.
Obama se mostró muy crítico por el hecho de que
Estados Unidos haya "invertido mucho dinero" en entrenar y equipar a
las Fuerzas Armadas iraquíes y "a la primera de cambio" esos
militares hayan desertado ante la llegada de los rebeldes de EIIL.
"Hemos realizado una gran inversión y
sacrificios en Irak, para que los iraquíes tengan oportunidades, pero son ellos
las que las tienen que aprovechar", opinó Obama.
"El hecho de que las fuerzas de seguridad
iraquíes no quieran defender sus puestos y luchar contra los terroristas indica
que hay un problema de moral y compromiso, algo que está enraizado en los
problemas político en el país", explicó el presidente.
Estados Unidos ocupó Irak en la primavera de 2003 y
poco después derrocó al dictador Sadam Huseim, que había subyugado a los
chiítas durante años.
El entonces presidente George W. Bush desintegró
toda las instituciones estatales, lo que alentó una fuerte guerra sectaria
entre suníes, chiítas (mayoría en el país) y kurdos.
Tras un aumento de la presión militar, Estados
Unidos consiguió estabilizar la situación en el país y favorecer la formación
de un gobierno, al que ha estado ayudando con entrenamiento militar y
armamento.
Obama, que llegó a la Presidencia con la promesa de
salir de Irak, retiró todas las tropas del país a finales de 2011, un
movimiento duramente criticado por algunos republicanos.


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