MADRID (28 Julio 2014).- La Fundación Turística y Cultural de les Illes
Balears (Fundatur), reunida esta mañana en sesión extraordinaria, ha decidido
aceptar la oferta de Baleària Eurolíneas Marítimas SA por el antiguo yate
Fortuna, oferta que asciende a 2,2 millones de euros.
Según han indicado fuentes de Baleària, la empresa
ya tiene la comunicación formal de Fundatur para proceder a la compra del yate
que empleó la Familia Real.
Un precio irrisorio
Lo cierto es que el precio del que la fundación
partía para su traspaso era de 10 millones de euros. "El barco está
impecable y muy bien conservado, este precio es una oportunidad", sostenía
en abril uno de los patronos que en su día participó en la compra del yate,
Gabriel Barceló.
Hace apenas un mes que la empresa náutica que
comercializa el flamante yate, de 41,5 metros de eslora, afirmaba a EL MUNDO que
se podía adquirir por el módico precio de ocho millones de euros
"negociables".
"El precio de partida ha bajado de 10 a
ocho", explicaban en referencia a un barco que costó 19 millones de euros
y que ha tenido, durante sus 14 años de vida, poco uso. "Sólo tiene 1.000
horas de navegación. Algo menos de 72 horas anuales. Está totalmente
nuevo", aclaraba la vendedora.
Tras la abdicación del Rey la embarcación más famosa
de las Baleares perdió buena parte del atractivo del ex propietario: "No
es lo mismo ser el yate del Rey que el yate de alguien que ya no es Rey",
afirmaban expertos del mercado de la náutica de recreo.
De 'Fortuna' a 'Foners'
El yate primero perdió el nombre original con el que
durante 13 años paseó al Rey saliente por las aguas de Mallorca: pasó de
llamarse Fortuna a tener grabado en su imponente popa el de Foners, un homenaje
a los ancestrales honderos baleares, mercenarios en ejércitos del Mediterráneo
antiguo. Con ese nombre se puso a la venta el pasado mes de marzo y fue
trasladado del muelle militar de Porto Pi a un pantalán del lujoso Port
Adriano.
Una vista del yate Fortuna
Los 'detalles' técnicos
Cuenta con dos sistemas de navegación. Uno
convencional de gasoil con el que el yate alcanza 12 nudos y otro propulsado
por tres turbinas Rolls-Royce que permiten que el buque navegue nada menos que
a 60 nudos (111 kilómetros por hora; en su época era el barco más rápido del
mundo en su categoría). Para satisfacer las necesidades de este último fueron
instaladas tres grandes toberas en la popa como si fueran tubos de escape.
Con un casco de aluminio y un peso de 35,4
toneladas, la embarcación puede alcanzar los 130 kilómetros por hora, dispone
de un calado de 1,47 metros y 9,2 metros de carga máxima y cuenta con un salón,
un comedor, una cocina y cuatro camarotes dobles para ocho pasajeros, así como
con otras tres estancias para la tripulación, que puede estar compuesta por
ocho personas.
Un
regalo 'como muestra de reconocimiento'
La treintena de empresarios integrantes de la
Fundación Turística y Cultural de las Islas Baleares decidieron donar el yate
para uso del Rey Juan Carlos "como muestra de reconocimiento" por sus
"continuas pruebas de aprecio" al archipiélago y sus habitantes.
Don Juan Carlos navegó por última vez en el barco en
agosto de 2012.



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