No hay consuelo para Brasil, Holanda logra tercer lugar en el Mundial de Fútbol 2014
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BRASILIA (13 Julio 2014).- Con un discurso casi unánime sobre lo innecesario de
jugar un partido por el tercer lugar en el Mundial de Fútbol arrancó el juego
por el metal bronceado en la cita universal de Brasil, donde los anfitriones se
estrellaron nuevamente contra Holanda, ante la mirada atónita de una torcida
fiel, a pesar de las tempestades.
Sí, porque si algo debemos valorar de este choque es
la presencia de 60 mil personas con camisetas verdeamarelhas en el estadio Mane
Garrincha, de Brasilia, las cuales marcharon en apoyo a la Seleçãocon el
recuerdo de la humillación sufrida en semifinales frente a Alemania.
Pero ese empuje no fue suficiente, no alcanzó y el
consuelo que todo Brasil veía en el duelo por el bronce jamás se concretó, y lo
peor, jamás estuvo cerca de concretarse, porque la canarinha deambuló otra vez,
sin ideas, sin esperanza y con un océano de dudas para el futuro.
De inicio, las cosas no salieron nada bien, en gran
parte por la pésima visión del árbitro argelino Djamel Haimoudi, quien a la
altura del minuto dos, en la misma jugada, cantó un penal inexistente a Arjen
Robben y perdonó una roja indiscutible a Thiago Silva.
Lo de Robben, a simple vista, parece un piscinazo
alevoso. Más que parecer, yo diría que fue un cliff diving de alto nivel de
complejidad. Cierto que hubo un manotazo de Thiago Silva (roja por ser último
hombre), pero jamás en la vida un contacto de esa naturaleza podría generar una
caída tan brusca como la montada por el holandés.
Además, ¿cómo pueden tocarte a cuatro metros del
área y tu caer después en franca zona de penalidad máxima? Imposible. Sin
dudas, el perfeccionismo de Robben con esta “técnica” nos rebasa, y es una
lástima, porque solo con su velocidad endemoniada le alcanza para destruir
cualquier defensa, aunque ya resulta evidente su miedo de encarar y definir
contra el portero.
De cualquier forma, el tempranero hecho propició el
primer tanto holandés, anotado sin dificultades por Van Persie, quien después
activó el modo zombie y solo apareció en la celebración de los otros dos
tantos, casi calcados, con desborde por las bandas, lentitud de la zaga
brasileña y solitarios remates en el centro del área de Blind y Wijnaldum, por
ese orden.
Fue suficiente para Holanda, equipo correcto pero
sin estridencias, equipo de semifinales al fin y al cabo, cuyos argumentos
resultaron más que suficientes para desbancar a un rival que, a lo sumo,
pudiéramos considerarlo de octavos y ya.
Aunque les duela a algunos, aunque parezca una
pesadilla terrible, aunque quede la justificación de dos posibles penales
birlados por el árbitro, Brasil naufraga estrepitosamente en su patio, sin
vestigio alguno de consuelo, confirmación ineludible de que atraviesa por el
peor momento de su historia futbolística.
De este episodio, muchos serán los damnificados, con
varios jugadores incluidos, pero lo más sensato, en honor a la verdad, sería
que Luiz Felipe Scolari y todos los federativos que lo apoyan decidan tomar
unas vacaciones en Malta o cualquier otro paraje inhóspito del planeta.
Scolari, antitesis del fútbol y traidor del
paradigma brasileño, tendría que marcharse por voluntad propia con sus
compinches, y dar paso a otro grupo que limpie un desastre monumental en todos
los sentidos, desde confusiones en fundamentos básicos del juego hasta caídas
en el apartado estadístico, que deja cifras desconsoladoras.
Para tener una idea, los datos de Mister Chips
descubren a Júlio César como el portero brasileño con más goles en contra en
Copas Mundiales (17), y a esta selección sudamericana como la primera que
pierde dos choques oficiales consecutivos en sus cien años de trayectoria.
Increíble.
Si algo de consuelo le queda a este conjunto, es que
ha enterrado para siempre las penas de Moacir Barbosa, el portero del
Maracanazo, quien vivió medio siglo con la cruz del “peor villano”, título que
ya no le pertenece, por méritos propios Scolari y su banda se lo ha arrancado.
Ficha del partido
Brasil (BRA): Júlio César; Maicon, David Luiz,
Thiago Silva y Maxwell; Paulinho (Hermanes 57’), Luiz Gustavo (Fernandinho
46’), Ramires (Hulk 85’), Oscar y William; Jô
Holanda (HOL): Cillessen (Vorm 94’); Vlaar, Vrij y
Martins Indi; Kuyt, Wijnaldum, Clasie (Veltman 91’), Blind (Janmaat 70’) y De
Guzmán; Robben y Van Persie.
Goles: Van Persie 3’ (HOL), Blind 17’ (HOL),
Wijnaldum 90’ (HOL).
Tarjetas: Thiago Silva 2’ (BRA), Robben 9’ (HOL), De
Guzmán 36’ (HOL), Fernandinho 54’ (BRA), Oscar 68’ (BRA)
Árbitro: Djamel Haimoudi (ALG)
Estadio Nacional, Brasilia
Estadísticas
Posesión: BRA (58 %) HOL (42 %)
Disparos a puerta: BRA (5) HOL (5)
Faltas: BRA (16) HOL (20)
Fuera de juego: BRA (1) HOL (2)


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