Nueva Era en el Vaticano: El Evangelio social del Papa
CIUDAD DEL VATICANO (05 Julio 2014).- Se va a las
periferias para proclamar, una vez más, su Evangelio social. El Papa de los
pobres ha vuelto a elegir una de las regiones más humildes y pobres de Italia,
el Molisse, para reivindicar, desde allí, a pie de obra, que el sistema
económico y político que no garantiza la dignidad de la persona humana es un
mal sistema. Y hay que regenerarlo o cambiarlo.
"No poder llevar el pan a casa quita la
dignidad". Y para recuperarla, Francisco propone un pacto por el empleo,
que implique, de verdad, a todas las fuerzas sociales y políticas. Un pacto que
no puede esperar, dado el sufrimiento que la falta de trabajo provoca en la
gente. El paro no sólo dificulta el sustento, sino que elimina el elemento
constitutivo del ser humano: su dignidad personal.
Según el Evangelio social de Francisco, este pacto
por el empleo, que recupere la dignidad de la persona, tiene que sustentarse en
cuatro pilares:
1.- La salvaguarda de la agricultura. "No
abandonéis la tierra", pidió el Papa de ascendientes campesinos.
2.- La prohibición de la deforestación, que está
dañando el medioambiente. Y citó expresamente la plaga de la deforestación en
su "patria latinoamericana".
3.- La conciliación laboral con la vida familiar.
"¿Juegas con tus hijos?". Ésta es la pregunta que hace el Papa a los
padres que van a confesarse con él. Porque Francisco está convencido de que
"estamos perdiendo la ciencia y la sabiduría de jugar con los hijos".
4.- La consagración del domingo no sólo como el día
del Señor, sino también como el día de la gratuidad. El día para dedicarse a lo
que uno ama y quiere. El día para la familia. "El domingo sin trabajo proclama
la prioridad de la persona sobre el sistema económico". Porque "un
domingo con trabajo no es una verdadera libertad".
Éste es el Evangelio social del Papa para estos
tiempos de crisis. Francisco se convierte, una vez más, en campana de
resonancia del pueblo. Recoge y amplifica sus gritos de desesperación. Y se los
lanza, señalándolos con el dedo, a los rectores del sistema económico, político
y financiero mundial. Por eso, le llaman el Papa Juan Bautista, porque no sólo
se limita a denunciar la situación de indignidad en la que vive el pueblo, sino
que, además, apunta con el dedo a los culpables. Arriesgando, con ello, su
propia vida. Pero eso es lo que hicieron todos los profetas que en el mundo
hubo y hay.
Por JOSÉ MANUEL VIDAL/El Mundo
Por JOSÉ MANUEL VIDAL/El Mundo


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