HOCKENHEIM, Francia (20 Julio 2014).- No quiso dejar
pasar Nico Rosberg la oportunidad de rematar su semana fantástica con la
primera victoria en suelo alemán de su cuenta. No hubo misterio en el asunto.
Simplemente hizo despegar su avión y no aterrizó hasta completar las 67 vueltas
al circuito de Hockenheim. Sin la más mínima turbulencia por el camino. Un
vuelo plácido con el que reforzar su liderato del Mundial y completar un
miniciclo donde ha tenido tiempo de casarse, ver cómo su Alemania ganaba el Mundial,
renovar contrato con Mercedes, embolsarse la 'pole' y rematar con la cuarta
victoria del año. Mientras su compañero Lewis Hamilton deleitaba al paladar con
una variopinta selección de adelantamientos camino de una remontada de 17
posiciones -desde la 20ª hasta la tercera posición-. Sólo superado por el
incontenible Valtteri Bottas. Fernando Alonso recuperó terreno pero, tras un
vibrante duelo con Ricciardo, quedó anclado en la quinta posición.
Escribió Nico Rosberg su episodio más emotivo del
año. Con el anillo de recién casado bien ajustado, asaltó por fin su asfalto
natal, en un jornada igual de especial para la escudería Mercedes, que volvió a
lucir todo su músculo en el salón de su hogar. No mostró el líder un mísero
síntoma de flaqueza. Bajó la visera del casco, apretó con fuerza el volante y
pasó de los fuegos artificiales que iban explotando a su espalda. Siempre a
salvo. Recuperando la cadencia perdida en Silverstone por una avería. Gritando
entre el bosque de Hockenheim que otro alemán quiere seguir siendo dueño de la
Fórmula 1.
Y eso que los fuegos artificiales comenzaron cuando
el semáforo apenas se había apagado. En la primera curva, el Williams de Felipe
Massa, una de las mínimas amenazas al reinado de Rosberg, voló sobre el asfalto
tras recibir la 'cornada' del McLaren de Kevin Magnussen. El brasileño fue la
única víctima de un accidente que amenazó con poner patas arriba la carrera. No
fue así. Y tampoco cambió el curso de la lógica la esperada lluvia que,
caprichosa, irrumpió sobre el circuito cuando Nico ya había zanjado el asunto
por la vía rápida.
Rosberg celebra sau triunfo en el GP de Alemania
Aunque la mayor atracción tuvo acento inglés. Un
cañonazo de adrenalina lanzó a Lewis Hamilton en busca de una remontada
sideral. El accidente sufrido en la clasificación le obligó a cambiar la caja
de cambios y no tuvo otra que arrancar desde la cola del pelotón. Y en esa
situación límite, con todo perdido, Hamilton destapó su furia. De uno en uno o
de dos en dos. Lo mismo le dio. Su flecha fue dejando mártires por el camino.
Encontrando pasadizos secretos y preparando emboscadas como si de una película
se tratase. Logró desquiciar a Kimi Raikkonen, visitar el retrovisor de Rosberg
y sacar los colores al Ferrari de Fernando Alonso. Poco le importó dejar maltrecho
su alerón delantero en una aventura casi suicida con Button. Él siguió hacia
adelante. Sin mirar atrás.
Sólo se resistió a sus encantos el Williams de
Valtteri Bottas que, tocado por la varita, aguantó con clase el asedio del
todopoderoso Mercedes, limitado a esas alturas por el desgaste de las gomas
superblandas. El finlandés abrazó con fuerza su tercer podio consecutivo -3º en
Austria, 2º en Gran Bretaña y 2º en Alemania-. Convertido por derecho propio en
la revelación del momento, siempre con permiso de Daniel Ricciardo -sexto-, y
en una de las mejores noticias de Williams desde hace una década, cuando Juan
Pablo Montoya lograse registros similares en 2004.
Alonso:
'Esto es lo que toca'
Fernando Alonso, durante su duelo con Vettel.
Fernando Alonso, durante su duelo con Vettel. AFP
Tuvo ocasión de divertirse de nuevo Fernando Alonso,
último rey de Hockenheim en 2012. Diversión a su manera, eso sí. "Me
gustaría estar luchando por el podio, pero es lo que toca", admitió el
piloto español tras cruzar la línea de meta. Después de asomarse al podio en
algunas fases de la carrera y toparse con la realidad en muchas otras. Tuvo
ocasión de medir fuerzas con Vettel y tomarse una pequeña revancha tras el
sonrojo de Silverstone. Incluso llegó a pasar por encima de su compañero
Raikkonen, mientras sostenía la batalla con el tetracampeón.
"Tuvimos la oportunidad de atacar a Ricciardo
con gomas más frescas en la última parte de carrera, así que la estrategia fue
bien. Parando más tarde o más temprano hubiese dado el mismo resultado",
recordaba el asturiano tras un intenso duelo con el otro Red Bull. Después de
que los dos bólidos energético le ganaran la mano en los garajes. Aún dispuso
de tiempo para enmendar en parte el asunto, tras otro apasionado cuerpo a
cuerpo con Daniel Ricciardo, que exhibió detalles de gran piloto en su lucha
con el asturiano. Alonso terminó superando al australiano para sellar su quinta
posición, la zona alta de ese Mundial alternativo donde compiten los mortales.
Los que no visten de color plata.


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