LONDRES (05 Julio 2014).- Petra Kvitova, de 24 años,
conquistó este sábado su segundo Wimbledon al arrollar en la final a la
canadiense Eugénie Bouchard, de 20, 6-3, 6-0, en tan solo 55 minutos. La
campeona en el All England Club en el 2011, que alcanzará el cuarto puesto del
ránking en su próxima actualización, hizo valer su superioridad al servicio y
desquició al resto a la joven canadiense, que disputaba su primera final de
grand slam y que entrará por primera vez en el top 10, en la séptima posición,
eso sí habiendo encajado el marcador más duro y corto desde la final de 1992
que ganó la alemana Steffi Graf a la estadounidense Monica Seles (6-2, 6-1).
La de este domingo era la primera final de un gran
torneo en la que se enfrentaban dos jugadoras nacidas en la década de 1990,
signo de la ineludible renovación que afronta el circuito femenino en el
atardecer de la carrera de las hermanas estadounidense Venus y Serena Williams.
Kvitova era la única de las dos rivales que ya había
estado en un partido de este nivel, si bien no había vuelto a pisar la última
ronda de un grand slam desde que se coronó en Londres hace tres años, en una
final frente a la rusa Maria Sharapova.
La canadiense, por su parte, no ha llegado a
disputar los cuatro grandes torneos en una misma temporada antes de plantarse
en su primera final. Se clasificó para el penúltimo partido este año en Roland
Garros y Australia, y en ambas ocasiones tan solo pudieron frenarla las que
acabarían conquistando el torneo -la china Na Li en Melbourne y Sharapova en
París-.
Bouchard, ganadora en categoría juvenil en Londres
hace tan solo dos años, no había dejado escapar un solo set en todo el
campeonato y saltó a la pista dispuesta a no empeñar esa estadística.
La canadiense se anotó el primer juego al saque en
apenas dos minutos y mantuvo la calma cuando su rival comenzó a enviarle
primeros servicios a 180 kilómetros por hora. Los problemas comenzaron para la
joven de Montreal cuando Kvitova se impuso al resto en el tercer juego.
Bouchard forzó en dos ocasiones la igualdad en el siguiente, pero Kvitova acabó
imponiéndose al servicio y adquirió una ventaja que resultó insalvable.
Ambas tenistas luchaban esta tarde contra el viento
que soplaba en la pista central, descubierta apenas unos minutos antes del
comienzo del partido a pesar de los nubarrones que presidían el cielo al
suroeste de la capital británica.
En esas condiciones, la checa hizo valer su mayor
experiencia para colocarse con ventaja de 5-2 al servicio, momento que
aprovechó Bouchard para dar un golpe de efecto -el último que daría en el
duelo- y forzar un nuevo juego en el que, finalmente, cedió por tercera vez su
servicio y dejó ir su primer parcial en el torneo.
El segundo set fue un suplicio para la canadiense,
que se colocó con una desventaja de 0-3 en apenas diez minutos. Bouchard,
derrumbada, bajaba la cabeza cada vez que veía pasar de largo una de las bolas
cruzadas que le llegaban del otro lado de la pista, donde Kvitova se presentaba
inspirada y segura de su juego. En un segundo set inusualmente rápido, de tan
solo 23 minutos, la checa cerró la final y, entre lágrimas, subió a las gradas
para celebrar con su familia y su equipo técnico el segundo título de Grand
Slam de su carrera.


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