Dimisión en bloque del Gobierno francés por las discrepancias con la política de recortes de Hollande
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PARÍS (25 Agosto 2014).- La crisis en Francia ha roto la unidad del Gobierno
de Manuel Valls, que presentó hoy la dimisión de su gabinete y formará mañana
un nuevo equipo, sin díscolos y "en coherencia con las orientaciones
económicas" que él mismo y François Hollande han definido para el país. La
catarsis política la ha provocado el responsable de Economía, Arnaud
Montebourg, quien durante el fin de semana ha criticado la política económica
del presidente y el primer ministro.
Hollande recibió esta mañana al primer ministro,
quien le presentó la dimisión de su gobierno, formado hace cinco meses, tras la
histórica derrota de los socialistas en las elecciones municipales del pasado
marzo.
Poco antes, Montebourg había señalado en la emisora
Europe 1 que no se planteaba dimitir. "No me parece que se deje de ser
ministro por la simple razón de aportar proposiciones a un debate
justificado", dijo Montebourg, quien aseguró que no consideraba haber
faltado a la "solidaridad gubernamental".
Hace semanas que varios dirigentes socialistas piden
un cambio de rumbo en la política con la que el presidente trata de hacer
frente a la crisis, una rebelión a la se han sumado en los últimos días varios
ministros, que creen que París debería abandonar las medidas de austeridad y
apostar más por el crecimiento.
El díscolo que abrió la caja de Pandora fue
Montebourg, titular de Economía, quien pidió ayer a Hollande y Valls "una
inflexión mayor" en la política económica. "Ante la gravedad de la
situación, me veo en el deber de proponer soluciones alternativas", dijo.
Días antes ya había advertido que la prioridad ahora "debe ser salir de la
crisis y dejar pasar a un segundo plano la reducción dogmática del déficit, que
sólo nos conduce a la austeridad y al paro".
Sus palabras fueron apoyadas por el titular de
Educación, Benoît Hamon, que criticó la política de austeridad de Francia y
aseguró que hay que relanzar el consumo. "Es la condición para que la
política de la oferta que se lleva haciendo desde hace dos años tenga éxito. No
podemos venderles nada a los franceses si no tienen ingresos suficientes",
apuntaba ayer al diario Le Parisien.
Rechazan modificar la hoja de ruta
Tanto François Hollande como Manuel Valls han venido
reiterando que no van a modificar su hoja de ruta prevista, que pasa por
estimular el crecimiento pero también por seguir recortando gastos para reducir
el déficit. Para Hollande, cambiar de política ahora "haría
incoherente" la gestión del Gobierno. Tajante también, para el primer ministro,
esta posibilidad "está fuera de cuestión".
Sin embargo, con el crecimiento estancado y el paro
en ascenso, la corriente anti austeridad dentro del Ejecutivo no ha cesado de
ganar adeptos. La semana pasada la ex ministra de Vivienda, Cécile Douflot,
criticaba abiertamente en un libro la política económica de Hollande, que
"nunca debió ser presidente de nadie". "François Hollande contra
la deuda es peor que Sísifo con la piedra", ironizaba.
Para Montebourg "la reducción del déficit es
una aberración económica que agrava el paro, un absurdo financiero porque hace
imposible la recuperación de las cuentas públicas, una política siniestra
porque lanza a los europeos a los brazos de los partidos extremistas". El
ministro de Economía cree que el presidente debería "elevar el tono"
con Angela Merkel, propulsora de las medidas de austeridad. Para Hamon, la
canciller "ya no puede ser la que decida la orientación europea, pues
Alemania sólo vela por sus intereses personales".
La sinceridad del titular de Economía ha desatado la
crisis gubernamental. Ya ayer el entorno de Manuel Valls confesaba que
Montebourg "ha pasado una línea roja" y que el primer ministro
"está decidido a actuar" al respecto. "Un ministro de Economía
no puede expresarse así sobre la línea económica del Gobierno y sobre un socio
europeo como Alemania".
El primer ministro está recibiendo esta mañana uno
por uno a todos los miembros de su gabinete recién dimitido, de cara a diseñar
el nuevo equipo ejecutivo que será presentado mañana. Para los analistas
políticos, Valls no tenía otra salida, pues no podía mantener a un ministro de
Economía que critica las medidas que su propio Gobierno ha aprobado y que se
opone de manera tan abierta a la política diseñada por el jefe de Estado.
Roto el Gobierno francés, los pilares del poder en
Francia se tambalean. La situación del presidente de la República es más
delicada que nunca. Este es el segundo cambio de Gobierno en menos de un año y
en la Asamblea cada vez más socialistas se oponen a su política de austeridad.
Hollande, el presidente más impopular de la V República,
no cuenta con el respaldo de la población (el 80% de los franceses no confía en
sus medidas para sacar al país de la crisis, según la última encuesta de Ifop)
y la oposición pide la disolución de la Asamblea y nuevas elecciones.
Por
RAQUEL VILLAÉCIGAS/Especial El Mundo


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