SEONGNAM (14 Agosto 2014).- El avión de la compañía
Alitalia en el que viajaba Francisco, un Airbus A330, aterrizó en la Base Aérea
de Seongnam (sur de Seúl) a las 10.15 hora local (01.15 GMT), quince minutos
antes de la hora prevista, tras haber recorrido casi 9.000 kilómetros desde
Roma.
El papa fue recibido al pie de la escalerilla del
avión por la presidenta surcoreana, a la que agradeció "la calidez"
con la que ha preparado esta visita, tras lo cual el pontífice recibió un ramo
de flores de dos niñas vestidas con trajes tradicionales.
La comitiva que esperaba a Jorge Bergoglio en la
pista de aterrizaje incluyó a representantes de varios colectivos, entre ellos
cuatro familiares de víctimas del naufragio del ferri Sewol, a los que prestó
especial atención y dedicó unas palabras de consuelo. La madre de uno de los
250 estudiantes de bachillerato fallecidos en la tragedia del pasado abril
rompió a llorar cuando el papa le estrechó la mano y le dio su pésame.
Francisco también saludó a varios líderes de
asociaciones de discapacitados, dos refugiados de Corea del Norte, dos
misioneros y dos trabajadores extranjeros que viven en el país, entre ellos una
mujer boliviana que le transmitió el "cariño" de parte de toda su
comunidad.
El pontífice llegó acompañado por el secretario de
Estado vaticano, Pietro Parolin; el presidente del Pontificio Consejo para los
Laicos, Stanislaw Rylko, y un empleado de la centralita telefónica de la Santa
Sede, ya que Francisco ha decidido premiar así a los trabajadores del Vaticano.
Francisco celebrará hoy una misa privada en la
Nunciatura Apostólica de Seúl antes de dirigirse a la Casa Azul de Presidencia,
donde se reunirá con la jefa de Estado y ofrecerá su primer discurso, antes de
que una reunión con obispos locales ponga fin a su agenda del día.
El encuentro con unos 6.000 jóvenes de 22 países de
Asia en la VI Jornada de la Juventud Asiática (JJA), uno de los platos fuertes
de la agenda del papa, tendrá lugar mañana en la Tierra Santa de Solmoe, a unos
120 kilómetros al suroeste de Seúl, donde nació el primer sacerdote coreano,
Andrew Kim Tae-gon.
El gran baño de masas en Seúl tendrá lugar el
sábado, día en que Bergoglio participará en la beatificación de 124 mártires
coreanos en la simbólica plaza de Gwangwhamun en el centro de la capital. Para
ese evento están registrados casi 200.000 asistentes, aunque se podrían
congregar en sus alrededores hasta un millón de personas según la policía, que
ha preparado un amplio dispositivo de seguridad con unos 30.000 agentes, casi
un tercio del total de las fuerzas del país.
Tras varias misas y encuentros con obispos y líderes
religiosos Francisco pondrá fin el próximo lunes a una visita de cinco días que
se considera histórica, ya que es la primera de un papa a Corea del Sur en 25
años. La última fue la de Juan Pablo II en 1989. Corea del Sur es, después de
Filipinas, el país asiático en el que más peso tiene el catolicismo, con 5,4
millones de fieles que representan más del 10 por ciento de la población, según
datos de la Archidiócesis de Seúl.


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