Gobierno permitirá quemar al aire libre las drogas incautadas

BOGOTÁ, Colombia (13 Agosto 2014).- La medida, que es vista con temor y cierta desconfianza por ambientalistas y expertos, está incluida en el decreto 1470 del 5 de agosto de 2014, como parte de una ola de documentos firmados por ese mismo día y que han pasado inadvertidos ante la opinión pública.

Este documento, firmado por el ratificado ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón y la entonces ministra de Medio Ambiente, Luz Helena Sarmiento, modifica el artículo 30 del decreto 948 de 1995, que es el que establece el reglamento para la calidad y mejora del aire en el país. (Consulte aquí el decreto 1470 del 5 d agosto de 2014).

Allí, se deja claro que en el país están prohibidas las quemas abiertas en zonas rurales excepto algunas propias de la actividad agrícola y minera, siempre y cuando se hagan de forma controlada. Algunas de ellas son, por ejemplo, las que sirven para preparar terrenos antes de las cosechas o para controlar los efectos de las heladas.

Ahora, además de estos casos, se autorizarán "las quemas abiertas en áreas rurales de sustancias estupefacientes, sicotrópicas o drogas sintéticas (...) por parte de las autoridades competentes y conforme a las previsiones legales". (Consulte completo el decreto 948 de 1995).

Agrega el documento que para esto "no se requerirá permiso previo de emisiones atmosféricas", documento que es exigido a todas las empresas o entidades que, por su actividad, emiten contaminantes al medio ambiente (quema de combustibles, calderas, descargas de humo por chimeneas ambientales, etc). En este permiso se establecen los límites máximos que deben tener esas emisiones.

Con este decreto, las quemas de estupefacientes quedan exoneradas de este requisito. Sin embargo, se ordena que los ministerios de Defensa y Medio Ambiente adopten un protocolo que reglamente esta actividad. Se trata de un "Plan de manejo ambiental" que contendrá las medidas que deben adoptarse para garantizar que se produzca el menor impacto respecto de los recursos naturales renovables y el medio ambiente.

El tema cobra importancia si se tiene en cuenta que la lucha antinarcóticos arroja, anualmente, una amplia incautación de drogas ilícitas. Ejemplo de ello son las cifras reportadas por el Ministerio de Defensa Nacional en julio de este año.

Según el documento 'Logros de la Política Integral de Seguridad y Defensa para la Prosperidad', divulgado en junio de este año, durante 2013 se incautaron 165,7 toneladas de cocaína, 403 kilos de heroína y 408 toneladas de marihuana.

¿Qué se hace con las drogas incautadas?

La ley 785 de 2002, en su artículo segundo, señala que si las "sustancia controladas" deben ser destruidas. Esta orden está también en el artículo 98 de la ley 1708 de 2014, que crea el Código de Extinción de Dominio. Allí se explica que de no ser posible la enajenación o su exportación, se procederá a su destrucción.

Agrega que serán las autoridades ambientales quienes deberá "realizar el control preventivo" con el fin de "preservar el medio ambiente sano, atendiendo al plan de manejo ambiental".

El general Ricardo Restrepo, director de la Policía Antinarcóticos, señaló que actualmente se cumple en el país la orden de destruir todo el material incautado.

"Cuando se puede al aire libre, como es el caso de los laboratorios, se hace. De lo contrario, cuando son este tipo de sustancias, "se hace en hornos crematorios" que por lo general son alquilados en ladrilleras o siderúrgicas. El alto oficial manifestó no conocer nuevo el decreto, aunque aseguró que, si se cumplen las condiciones ambientales y de seguridad, la medida facilitará mucho el trabajo "en la tarea de quemar y enterrar todo ese material".

Urge protocolo y vigilancia: ambientalistas

Sin embargo, expertos en protección del medio ambiente consultados por EL TIEMPO señalaron que es muy importante definir pronto reglas claras y vigilancia constante de un tercero sobre estas quemas. De hecho, la analista y especialista en gestión ambiental, María Eugenia Rinaldo, sugirió buscar una alternativa más eficiente y ecológica que blinde al medio ambiente de daños irreparables.

"Las quemas al aire libre producen graves efectos, porque pueden provocar incendios espontáneos y otro tipo de combustiones químicas. Debe buscarse otra alternativa, un poco más eficiente y ecológica, para evitar la progresiva destrucción de ecosistemas y/o daños a las comunidades, inclusive efectos tóxicos de las sustancias".

Al respecto, sugirió que la destrucción se haga por medio de incineradores especiales, "que son una especie de hornos aptos para este tipo de combustiones y que tienen incorporados filtros para evitar la emisión de gases de efecto invernadero".
Este tipo de hornos ya funciona en países como Perú, donde desde 2007 no se hacen quemas de droga a cielo abierto, sino en un horno especial donado por el gobierno de Estados Unidos.

Manuel Rodríguez Becerra, exministro de Medio Ambiente, dijo que se debe evitar que en este caso suceda lo mismo que cuando se autorizaron las aspersiones con glifosato sobre los cultivos ilícitos.

"En ese entonces se estableció un protocolo claro, donde se consignaba la altura de avionetas, en qué sitios se permitiría y la concentración. Además, se establecía que en los pueblos debía haber un observador para evitar que el químico cayera sobre las casas y fuentes de agua. Pero eso no se cumplió y se pasaron las normas por la faja", indicó Becerra. (Vea el plan de manejo ambiental para las fumigaciones con glifosato de 2003).

Agregó que las medidas que tomen los ministerios de Medio Ambiente y de Defensa al respecto deben incluir una veeduría muy estricta realizada por un tercero, especializado e independiente. "De lo contrario, será un saludo a la bandera", dijo Becerra.


Al respecto, Rinaldo recordó que, en el caso específico de las quemas al aire libre, "deben realizarse en espacios alejados al menos unos 500 metros de zonas urbanas, zonas forestales, de cultivos agrícolas o de vías fluviales. Esto porque los productos de combustión son emitidos directamente en la atmósfera y pueden, por medio de escorrentía (aguas lluvias que van por un terreno) traspasar las capas de suelo y contaminar acuíferos importantes.

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