Huelga nacional busca paralizar Argentina en demanda de mejoras salariales
BUENOS AIRES, Argentina (28 Agosto 2014).- Argentina
vive este jueves su segunda huelga nacional del año, convocada por las tres
centrales obreras opositoras a la presidenta Cristina Kirchner, que buscan
paralizar el país en demanda de mejoras salariales, en momentos en que la
economía está en declive.
Los reclamos sociales se han atizado en las últimas
semanas al agudizarse los síntomas de recesión, una inflación indetenible y un
clima de incertidumbre financiera por un bloqueo judicial de pagos de la deuda
en Estados Unidos que empujó a la tercera economía de América Latina a un
default selectivo.
Maquinistas de trenes, bancarios, portuarios,
trabajadores aeronaúticos y camioneros son algunos de los poderosos gremios que
llamaron a parar sus actividades por 24 horas este jueves. Sin embargo no
lograron la adhesión del sindicato de los choferes de autobuses, transporte
crucial que en el primer paro de este año, el pasado 10 de abril, hizo que
fuera un éxito el objetivo de vaciar de gente las calles, los puestos de
trabajo y las escuelas.
Los sindicatos denuncian que la inflación anual
superior al 30% castiga sin piedad los bolsillos de los asalariados en momentos
que la tasa de desempleo creció de 7,1% a 7,5%.Las demandas formales de la
huelga son derogar el Impuesto a las Ganancias que cada día pesa más sobre los
salarios y aumentar subsidios familiares.
El gobierno consideró el miércoles que los
sindicatos opositores que lanzaron esta huelga y prometen más acciones de
fuerza para septiembre buscan rédito político. "No hay ninguna duda que
éste es un paro de naturaleza política, con un objetivo opositor, gran parte de
estos sindicalistas forman parte del alineamiento político del arco
opositor", sostuvo en rueda de prensa el jefe de Gabinete, Jorge
Capitanich.
La presidenta Kirchner exhortó el martes a través de
la red social Facebook a que los argentinos cuiden "lo que se ha
logrado" en la última década con una política de consumo y empleo.
Cortes
y enojo en las calles
Sindicatos radicalizados y agrupaciones de izquierda
marcharon el miércoles por el centro de Buenos Aires en defensa del empleo y en
rechazo de la inflación que afecta el poder adquisitivo.
Los manifestantes marcharon desde la Plaza de Mayo
hasta el Congreso, en una jornada donde hubo cortes de rutas y protestas
callejeras en distintos puntos de la capital argentina. El sector opositor de
la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), que reúne sobre todo a empleados
estatales, inició al mediodía del miércoles una huelga de 36 horas que este
jueves coincidirá con el paro de 24 horas convocado por otras dos centrales
obreras, también opositoras a la presidenta Kirchner.
"Son los mismos reclamos que hicimos el 10 de
abril (en la primera huelga nacional del año) pero, ahora, agravado por
despidos y suspensiones. Cuatro meses después, el poder adquisitivo ha decaído
de manera significativa", señaló Pablo Micheli, líder de la CTA opositora.
El otro sector de la CTA y el sector kirchnerista de
la mayoritaria Confederación General del Trabajo (CGT) no adhieren a la huelga.
Los manifestantes entregaron un petitorio en el Parlamento para reclamar que se
prohíban los despidos y suspensiones por un año y la derogación del impuesto
sobre los salarios medios y altos.
También piden la reapertura de las negociaciones
colectivas, debido a la inflación, que acumula 16,7% entre enero y julio, según
datos oficiales y casi 40% de acuerdo a la medición de consultoras privadas que
difunde la oposición en el Congreso.
Los partidos de la izquierda trotskista
tienen previsto un diagrama de cortes de rutas en varias provincias de todo el
país pese a que la convocatoria central a la huelga no contempla marchas ni
actos.


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