GINEBRA (8 Agosto 2014).- La Organización Mundial de la Salud (OMS)
declaró este viernes la propagación del ébola en África Occidental como una
emergencia de salud internacional.
Pero, ¿qué significa esa declaración?
El brote, que ya dejó al menos 930 muertos y se
considera el mayor de la historia, comenzó en marzo en Guinea y se ha extendido
a Sierra Leona, Liberia y Nigeria. Hasta ahora no existe cura para el ébola.
“Los países afectados hasta la fecha simplemente no
tienen la capacidad para manejar un brote de este tamaño y complejidad por su
cuenta”, dijo la directora general del organismo de las Naciones Unidas, Margaret
Chan.
Esta es la tercera vez en la historia que la OMS
decreta una emergencia de este tipo. La primera fue en el 2009, a partir del
brote de H1N1 y la segunda este año, tras un brote de polio.
En el caso del ébola, la OMS conformó un comité
evaluador, cuyas conclusiones fueron que el brote en África Occidental
constituye un “evento extraordinario” y un riesgo para la salud pública de
otros Estados.
Las posibles consecuencias de la propagación
internacional son particularmente graves en vista de la virulencia del virus,
los patrones intensivos de transmisión en la comunidad y los débiles sistemas
de salud de la mayoría de los países en riesgo actualmente afectados.
Por tanto, es esencial una respuesta internacional
coordinada para detener y revertir la propagación internacional del ébola,
según la OMS.
Pero, ¿cuáles son las medidas que se aplican en una
“emergencia internacional”?
Según el organismo de la ONU, todos los países que
cuenten con grupos donde existe transmisión del virus deben activar los
mecanismos de desastres y gestión de emergencias.
La OMS señala que es esencial que se establezca un
flujo de suministro que garantice que los productos médicos y el equipo de
protección especial individual están disponibles para quienes lo necesiten, incluidos
los trabajadores de la salud, técnicos de laboratorio, personal de limpieza,
personal de funerarias y otros que puedan entrar en contacto con personas
infectadas o materiales contaminados.
En las zonas de transmisión intensa —como la
frontera entre Sierra Leona, Guinea y Liberia—, es esencial reducir la
circulación. Esto, inicialmente a través de apoyo médico, material y
psicosocial. Sin embargo, de ser necesario, se pueden utilizar medidas
suplementarias extraordinarias como la cuarentena.
Los Estados deben realizar una inspección de salida
de todas las personas en los aeropuertos internacionales, puertos marítimos y
principales cruces de la tierra. La inspección de salida debe consistir en,
como mínimo, un cuestionario, una medición de temperatura y, si hay fiebre, una
evaluación de riesgo del ébola. De encontrarse el virus, no debe permitirse el
viaje, a no ser que este sea parte de una evacuación médica aprobada.
Los Estados directamente colindantes con los países
afectados deben establecer una vigilancia de segmentos donde se presente fiebre
inexplicable o muertes debidas a una enfermedad febril. Asimismo, deben
establecer acceso inmediato a un laboratorio de diagnóstico calificado para el
ébola y asegurar que sus trabajadores de salud están conscientes de los
procedimientos correspondientes y estén capacitados en ellos.
Todo Estado que detecta un caso sospechoso o
confirmado de ébola o de contacto, o cuenta con segmentos de su población donde
aparecen muertes inexplicables debido a una enfermedad febril, debe tratar el
tema como una emergencia de salud y tomar medidas inmediatas en las primeras 24
horas para investigar y detener un posible brote de ébola. (Con información de
BBC Mundo)


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