PHOENIX (24 Agosto 2014) - Joaquín Benoit ha demostrado no una vez,
sino en dos ocasiones en espacio de un año que como relevista es capaz de hacer
una transición impecable de preparador a cerrador.
En el 2014, le ha tocado al dominicano hacerlo en
San Diego, después del cambio de Huston Street de los Padres a los Angelinos el
18 de julio. Ese día, Benoit permitió la carrera de la victoria de los Mets
contra San Diego en la novena entrada. Pero desde entonces, en 10
presentaciones y 10.2 entradas desde que el manager Bud Black lo designó como
cerrador de los "Frailes", Benoit no ha permitido carreras limpias y
ha salvado siete juegos en igual número de oportunidades.
Todo eso ha venido un año después de convertir sus
primeros 22 oportunidades de salvamento por los Tigres-un equipo en plena pelea
que al final llegó a la Serie de Campeonato de la Liga Americana-al encargarse
de la novena entrada en medio de la campaña, luego de toda una carrera como preparador.
¿En qué sentido cambia Benoit para hacer ver tan
fácil la transición?
"En nada", le dijo a LasMayores.com el
oriundo de Santiago al tocar el tema durante la serie entre los Padres y los
Diamondbacks en el Chase Field de Phoenix. "Siempre trato de hacer lo
mismo; es una entrada.
"Creo que la diferencia del octavo y el noveno
inning es que en el noveno tú terminas el partido y lo que haces es darle la
mano a tus compañeros. Con el octavo, te queda una entrada más. En la octava es
un poquito menos la presión, pero al mismo tiempo muchas veces te enfrentas a
la parte fuerte del lineup y eso lo hace un poquito más interesante para mí.
"(Black) me dio la confianza para hacer ese
trabajo".
No era para menos. En el momento del cambio, Benoit
llevaba efectividad de 1.86 en 38 presentaciones por los Padres en ésta, su
primera temporada con el club. Con la experiencia del año pasado, fue una
decisión fácil para el capataz y el dominicano ha cumplido.
"Yo no diría que (la transición) sea fácil,
sino tratar de tener confianza en uno mismo y hacer las cosas lo más sencillas
posibles", dijo Benoit, quien el domingo tiró por primera vez en 11 días
debido a unos dolores en el hombro de lanzar y brilló con una entrada en blanco
para salvar la victoria de San Diego en Arizona. "En mi caso, yo creo que
la octava entrada ha sido siempre cómoda, porque cualquier cosa que me pase a
mí, quizás se pueda remediar en el noveno. Pero con el tiempo y la experiencia,
yo creo que eso lo hace todo un poquito más sencillo. No es que vaya a ser
fácil siempre, pero uno trata de limitar las opciones".
Una carrera en dos partes
Cuando se habla de lesiones, Benoit tiene su cuota
de experiencia. Del 2001 al 2008, el quisqueyano tuvo una carrera decente, pero
no muy destacada con los Rangers de Texas.
En el 2009, el derecho se perdió toda la temporada
debido a una operación en el manguito rotador del hombro de lanzar. Al volver a
la acción en el 2010 con los Rays, Benoit se vio como otro pitcher, registrando
efectividad de 1.34 en 63 juegos y 45.0 episodios. Ese año registró un
excelente WHIP (bases por bolas más hits por inning lanzado) 0.680, con 7.0
ponches por cada base por bolas.
Con dicha actuación, Benoit consiguió un jugoso
contrato de tres años con los Tigres, donde siguió como uno de los mejores
preparadores de Grandes Ligas, antes de cerrar al final de la temporada pasada.
"El lanzar lesionado es una cosa
increíble", dijo Benoit. "Tú no tienes control de nada y el dolor es
algo que no te permite hacer las cosas con control.
"Ya después de la operación, todo mejoró y
gracias a Dios pude conseguir un trabajo que me ha mantenido aquí. Fue la
confianza y el trabajo fuerte que mejoraron las cosas. Y claro, la salud".
A sus 37 años, Benoit está firmado con San Diego
hasta el final del 2015, con una opción del equipo para el 2016 que se ejercerá
automáticamente con 55 juegos finalizados por el dominicano la próxima campaña.
De su parte, Benoit no quiere especular sobre cuánto
le queda en el montículo.
"Dios es el único que sabe cuánto más estaré
aquí", expresó el veterano, quien lleva marca de 4-2 con efectividad de
1.61 y ocho salvamentos en el 2014, con WHIP de 0.834 y 10.8 ponches por cada
nueve entradas. "Cuando ya sea tiempo de irme, Él me dará una señal.
"Tampoco quiero ser el lanzador que le vaya a
quitar un puesto a un muchacho. No quiero poner a los equipos a pasar
vergüenza, tratando yo de regresar cuando ya sea hora de irme".
Por
DAVID VENN/LasMayores.com


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